Me produjo hermosas reminiscencias la experiencia de acompañar a Sandra Echeverri –por una temporada- en nuestro espacio radial Universo de Ángeles. Fue como releer desde el oráculo entregado todo aquello que se escribió en mí. La manifestación de estos seres pobló mi mundo para siempre, el que abrí sin reparo para que me habitaran.
Redescubrí que casi me sé de memoria cada carta y eso me dejaba en evidencia de cuántas veces pude haberlas leído para descifrar las señas dadas. Me recordó también los momentos en los que sustancié la presencia de estas formas de luz para entablar conductos existentes, casi desconocidos que nos vincularan y así producir acciones.
Creo que cada quien debería crearse su propio universo angélico interno, muy interno. Tras mediar -cuando se alcanza- con la constante propia y así recrear esa asistencia, la que los ángeles tan incondicional y amorosamente brindan. De nuestra parte, atender lo que serían las demoras, quebrantos y necesidades para recurrir a ese auxilio posible. Ayuda que estaría trazada por los vectores cósmicos de energías sujetas a las leyes que nos rigen.
Trata de solicitar respaldo, así como sincronía, para que desde el tiempo propio se precipite todo lo que posiblemente pueda existir como acción consciente pendiente y poder intuirla para realizarla, dentro del plan de autorrealización íntimamente concebido. Más ahora cuando todo pareciera estar invadido, lleno, por los vacíos humanos, desde esta plenitud de recursos tecnológicos llevados a una banalidad en todos los ámbitos.
Ya están develadas y descubiertas propuestas que perpetuarán la permanencia esclavizante por estos espacios que terminan siendo castradores, porque somos nosotros mismos, ignorándonos, quienes nos restamos fuerzas de liberación y ascenso, sin recurrir además a estos servidores angélicos capaces de motorizar nuestro engranaje de bondad y gracia.
Seguiremos vagando por laberintos de emociones, deseos y apegos a los que respondemos cada vez más obnubilados por una ilusión-realidad ficticia, espejismo instalado que responde a nuestros requerimientos más básicos, desde los instintos hasta tareas autoimpuestas para incentivar los patrones kármicos que nos condenan a repetirnos.
Hay que remontar en los ánimos y ser cada vez menos vulnerables. Resistir, persistir sin enojo, más bien entusiastas y certeros, irreductibles en los marcajes que se nos develan como mecanismos de emancipación, vías reconocidas de ascenso, desprendimiento y liberación. Estas alianzas están dadas desde instancias espirituales firmes, concebidas en esferas que reconocen instancias energéticas de vinculación hacia logros de luz.
Sean estos seres de luz siempre en nuestras almas como aliados sustanciales de lo que el Ser Supremo dispone cuando hacemos de su Plan el nuestro.






Gracias por las lecturas del libro de Urantia
Gracias por cada personaje que introdujeron a esta historia y por crear un hilo que tejió una historia complementaria al universo de ángeles
Bonito, puro, mágico, sublime y real