Nuestra configuración evolutiva se encuentra concebida de un modo que se entra y se sale de este sistema naciendo y muriendo respectivamente. Y en el transcurrir de este lapso lo cierto es que en algún momento se agotará para toda alma encarnada, su tiempo en el escenario de la vida.
Es inédito para la gran mayoría de las personas que a lo largo de su permanencia en este plano evolutivo se le acerque como principio de realidad que hay aparte de la muerte otra posibilidad; tanto que pareciera irreal no siéndolo, y es la inmortalidad.
Y no se trata de esa que alguna que otra fábula refiere como si consistiera en un elixir que consigue para alguien la no culminación de su corporalidad física. Más bien es una condición evolutiva lograda tras intensos procesos del alma que una y otra vez nace y muere hasta dar con la alquimia que transmuta la consciencia hasta alcanzar el estado más elevado y perfecto del Ser.
Bien nos acercó el maestro de la literatura Jorge Luis Borges esta hermosa interrogante y respectiva afirmación: ¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad. Y nos deja como en sospecha de algo no contemplado como posible, pero al mismo tiempo con la sensación de que sin tenerlo del todo claro, es real que hay otros estados mayores que, aunque desconocemos, están allí para ser alcanzados, porque la vida no se agota en la muerte.
Podríamos preguntarnos ¿De qué forma se nos amenaza con la muerte? Y son muchas las formas. Desde contextos de guerra y violencia recurrentes, pasando pandemias provocadas como la que la humanidad enfrentó nada más hace cuatro años, hasta diagnósticos médicos que decretan abruptamente un inminente final cercano tras hallazgos de enfermedades inesperadas.
En todos los casos se amenaza la vida porque está en riesgo, y se está expuesto – con mayor probabilidad que en otros escenarios – a que concluya el ciclo vital. Lo cual trae consigo momentos personales, familiares y colectivos llenos de una intensa carga emocional y mental que moviliza reflexiones necesarias para asentarse en esos presentes.
Ante tanto movimiento pocos dejan espacio para que estas cavilaciones cargadas con frecuencias de miedo sean observadas con precisa distancia y escasa desesperación para poder dimensionar la oportunidad de apreciar el contenido de aprendizaje para el alma.
Esos serán siempre buenos momentos para recordar que hay quien nos ha mostrado un nivel de posibilidad para el alma expresado en el alcance de la propia realización del Ser. Solo aquellos seres que han llegado hasta este estado pueden referirlo y enseñarlo.
Gracias a estos Maestros que en consciencia nos amenazan con la inmortalidad, al mostrarnos que es un logro posible a la espera de nuestra más perfecta y constante entrega.






Estos dos temas que han publicado hoy son fascinantes:Alcances Posibles del Ser y Mortalidad y Eternidad.
Estos son temas cautivantes que uno quisiera profundizar más.