Este venezolano fue un oficial de alta milicia, según los títulos de las jerarquías militares de Europa. Fue llamado el Gran Mariscal de Ayacucho y además fue un eficiente político y prócer dentro de la gesta de la independencia hispanoamericana.
Antonio José Francisco de Sucre y Alcalá nació en el oriente venezolano, en la ciudad de Cumaná, capital del Estado que lleva su nombre. Su alumbramiento ocurrió el 3 de febrero de 1975, en el seno de una familia con tradición de servicio militar a la Corona española, ya que su padre, Vicente Sucre y Urbaneja, era teniente coronel para la época. Sin embargo, apoyó la causa emancipadora, lo que sembró el gusanillo de la libertad en el pequeño Antonio José.
Sus primeros estudios los hizo en su ciudad natal, luego estudió en la Escuela de Ingenieros del coronel español Tomás Mires, en Caracas. A los 15 años se alistó en el ejército patriota como alférez de ingenieros y luego se unió a la campaña de Francisco de Miranda, en el año 1812, en contra del ejército realista. Desarrolló habilidades y destrezas en las distintas ofensivas independentistas y fue pieza clave en la política y en las estrategias unitarias que impulsó Simón Bolívar. Se podría decir que fue el más leal y valeroso general que pudo tener El Libertador.
Su figura es de mucha relevancia en Sudamérica, especialmente en Bolivia y Ecuador. La antigua moneda de este último país debe su nombre a este prócer y militar venezolano.
Fue emboscado y asesinado el 4 de junio de 1830, en la Jacoba, montaña de Berruecos, al iniciar un viaje desde Bogotá, luego de la proclamación de la independencia del Departamento Sur, hoy Ecuador.





