Aunque existen controversias que dan la autoría a Andrés Bello, la versión oficial asume que Vicente Salias, escribió la letra que se adaptaría a la música compuesta por Juan José Landaeta, que a su vez, otros asignan a Lino Gallardo, para ser entonada como marcha en eventos patrióticos, después de los acontecimientos del 19 de abril de 1810 y de la formación de la Junta Patriótica de Caracas en el mismo año. Composición que se oficializa con el título de “Gloria al bravo pueblo” como himno nacional de la República de Venezuela, por decreto firmado en 1881 por el presidente Antonio Guzmán Blanco.
En la tercera estrofa del himno, se menciona la palabra “despotismo”, en referencia al abuso de poder y la tiranía, representados por el dominio colonial español. Lo irónico del caso es que esta misma actitud, ha sido asumida repetidas veces en el transcurrir de la historia, por los propios gobernantes venezolanos frente a su pueblo. Refiriendo más concretamente a los dictadores y los representantes o secuaces en sus regímenes.
Sin embargo, en la política, este defecto no puede asignarse solo a los tiranos fascistas, la historia ha demostrado hasta la saciedad, posiciones prepotentes aún en las sociedades democráticas. Ambos bandos, derecha e izquierda son susceptibles de ejercer, a través de sus líderes y en defensa de sus intereses, actitudes amenazadoras y violentas.
Las confrontaciones y conflictos personales, sociales y políticos que a diario se presentan, no deben afrontarse necesariamente desde la violencia, ni deben conducir a guerras, pues ubicándonos en este campo, el de la batalla, el ataque llevaría la voz cantante. Recordemos los gritos de guerra vociferados en todos los tiempos y culturas para amedrentar al enemigo.
El germen de la arrogancia anida en la adquisición de poder y el sentimiento de superioridad, y de esto no están exentos ni los nobles ni los villanos, magnificándose a sí mismos hasta el punto de creerse con la capacidad de retar a la naturaleza misma, tal es el caso de Atila y su famosa frase “Donde pasa mi caballo no crece la hierba” o la frase pronunciada por mismo Simón Bolívar en mangas de camisa y entre las ruinas terremoto de Caracas de 1812, “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Frase que aparece en el libro Historia de la rebelión de Caracas (1829) de José Domingo Díaz.
En nuestros días, escuchamos a algunos renombrados coach de la espiritualidad lite, que en su ignorante arrogancia, pretenden dar órdenes o dictar decretos al mismo universo.
Napoleón Bonaparte en el clímax de su delirio de prepotencia, se coronó a sí mismo como emperador de los franceses el 02 de diciembre de 1804. Lo realizó en una misa solemne presidida por el papa Pio VII, a quien dio la espalda tomando la corona de un cojín de terciopelo púrpura y colocándosela el mismo en la cabeza. Luego, colocó una corona más pequeña en la cabeza de Josefina, reafirmando así, que su poder venía de sus méritos militares y de la voluntad popular, mas no de la autoridad divina o eclesiástica. Humilló de esta forma al Vaticano, acto que, entre otras reacciones, causó el repudio de Beethoven quien revocó la dedicatoria de su famosa Sinfonía no. 3 en do menor, op. 67 titulada originalmente “Bonaparte”. La pieza se estrenó públicamente en Viena en 1805 con el nombre de “Heroica”.
El Universo, como la misma palabra lo indica, es la manifestación única y total del sonido. Lo incluye todo.
Este campo de manifestación, esta energía materializada, solo pudo originarse a causa y efecto de la dualidad, el espejismo del contrario o la consciencia de la polaridad. En la tradición oriental, la Consciencia Absoluta (Shiva) refleja su energía femenina (Shakti) proyectando una filiación dual. En términos occidentales, el Ser (Atman) y su antípoda el Ego (Ahamkara).
Cuando el Ser está dormido, el Ego asume el control del poder. La arrogancia es una manifestación de esto. En la imagen o murti hindú del Dios Shiva danzante o Nataraj, el pie derecho pisotea el demonio de la arrogancia.
El poder no es otra cosa que un estado kármico de oportunidad. Ejercerlo es ser oportuno, aprovecharse es ser oportunista.
Fuentes consultadas:
https://de.scribd.com Controversia autoría Himno Nacional de Venezuela
https://espaja.com Simón Bolívar dijo
https://turistamagazine.com Si la naturaleza se opone a nuestra lucha
https://napoleon.org Coronación y consagración de Napoleón





