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Consciencia

DEL CULTO AL EGO AL CULTO A LA PERSONALIDAD

Rafael Giordanelli | Sky Venezuela · 16 de octubre de 2025 · 4 min de lectura

DEL CULTO AL EGO AL CULTO A LA PERSONALIDAD

El ser humano existe como tal, porque late en planos vibratorios que oscilan de lo sutil a lo denso y viceversa. En extremada síntesis, está constituido por un cuerpo mental, un cuerpo astral y un  cuerpo físico. Masivamente y debido a la interactividad, se genera un aura o consciencia colectiva.

El individuo activo, tiende a dedicarse y desarrollarse principalmente en uno solo de estos tres planos. La frase atribuida al filósofo español José Ortega y Gasset (1883-1955) nos ilustra, “Especializarse es saber más y más de menos y menos”

Es natural la inclinación de las facultades hacia un plano en específico, ya que el talento, generalmente se manifiesta en una dirección, exceptuando los casos de genio multifacético. Lo que sucede es que ante el fascinante despliegue de posibilidades de cada aspecto, se descuida el desarrollo horizontal en las tres dimensiones, el crecimiento  integral, cuyo equilibrio armónico constituye en sí mismo, el plano espiritual de consciencia superior o Yoga Integral, según Sri Aurobindo.

El desarrollo superlativo de un solo plano, bien sea físico, emocional o mental, lleva al individuo que lo desempeña a una visión distorsionada de sí mismo, a una exaltación de su ego, lo que se traduce en orgullo, vanidad y soberbia, que a la vez necesita ser retroalimentada por la adulación y la idolatría, quizás como fin u objetivo mismo, culto oculto de la personalidad.

La historia nos recuerda a grandes genios auto exaltados e idolatrados, que buscaron perpetuarse, como Napoleón, Enrique VIII, Alejandro Magno,  Hitler,  Stalin, Mussolini, por nombrar solo algunos. Patrón que se repite también en el genio artístico como manifestación del plano astral, emotivo, estético. Mozart,  Picasso,  Dalí etc. Y el catálogo más grande, los actuales Rock Stars, pensemos en Charly García por ejemplo, o las estrellas de Hollywood.

 Genios intelectuales de todos los tiempos, como Dante, Oscar Wilde. Entre los “científicos locos” hay ejemplos como Newton, Edison, Tesla etcétera. Por otra parte, el desarrollo de dotes físicos o deportivos, en muchos casos suma al ego engrandecido, el narcisismo. Recordemos a divos como Cassius Clay y muchos más.

Hoy por hoy, hemos llegado a niveles desmesurados de adulación y aglomeración de masas alrededor de personajes singulares dentro del contexto del espectáculo, incluyendo en este renglón, al deporte. Sin embargo, podríamos atrevernos a asomar la idea que se trata de la curva máxima final de una tendencia que ha venido empujando desde eras anteriores y que pronto repuntará para, probablemente, replegarse.

De hecho, la personificación está dando paso, sobre todo a nivel del espectáculo artístico, a la digitalización, ya son varios “famosos” cuyas presentaciones son más bien “representaciones” holográficas. La teoría de que las eras precedentes a la era de globalización digital, predisponían más al culto a la personalidad, obedece a una razón, si se quiere astrológica, tal como lo refiere el estudio védico de la Grandes Eras o Yugas.

Los textos sagrados, de todas las civilizaciones, atestiguan que,en esas eras llamadas de oscuridad, la Fuerza Rectora del Universo, se manifestó una y otra vez de forma personificada, como encarnación divina, Vishnu.  Avatar de todos los seres.

En el Bhaghavad Gita, Krishna anuncia todos sus atributos.  A Moisés, en la cima del Sinaí, le es revelado el mantra “Yo soy”.  Años después,Jesús proclama, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Esto llevó a muchas mentes astutas a moldear las religiones y creencias a su antojo, manejando la ignorancia y los temores de la crédula población. Así surgieron los falsos profetas, santones, pseudo gurús y líderes religiosos en oriente y occidente, reclamando adulación, sumisión y sobre todo cobrando diezmos. Actitud notoria y presente desde civilizaciones muy antiguas como por ejemplo los egipcios. Sus faraones tenían un carácter divino y eran tratados, admirados, respetados y temidos como dioses.

En los tiempos evolutivos actuales, la Fuerza Divina se presenta de forma colectiva o social. Se trata de una regencia reproductora y multiplicadora, un poder activo y efervescente de transformación. Hasta las más ortodoxas religiones se plantean la posibilidad de truncar definitivamente su cadena o linaje sucesoral. Algunas incluso, ya han desistido de una directriz personal, dejando en “piloto automático”, sus textos sagrados, muchos de ellos ahora redescubiertos, después de permanecer ocultos adrede por siglos.

Admirar una obra, seguir los pasos de su autor, su ejemplo.  Aprender de su escuela y legado, ser reflejo de su luz para extraer el brillo propio, es loable y nada tiene que ver con la adulación.

La consciencia de que somos iguales para el sendero de la evolución, y que el Avatar es impersonal, morando en todos nosotros, cual chispa divina, destruye al ego y devela nuestro propio Ser.

El culto al ego, da paso a la valoración de la acción.MUERTO EL REY… ¡VIVA EL REY!  MUERTO EL EGO… ¡VIVA EL SER!

Om Namah Shivaya

Fuentes consultadas:

  • A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada. El Bhagavad Gita, Tal como es.           Bhaktivedanta Book Trust. México 1976
  • Sri Aurobindo. Síntesis del yoga. Editorial Kier. Buenos Aires 1972
  • http://users.df.uba.ar Ortega y Gasset, José. La barbarie del especialismo.

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