En tiempos védicos, si un soberano deseaba ostentar el título de Maharaja, debía cumplir el mayor de los rituales: El Ashwamedha. Este consistía en dejar vagar libremente al mejor semental de su establo, por un período de un año. El corcel iba escoltado por un séquito de guerreros y, si al cumplirse el año el caballo volvía sano y salvo; el ritual se consideraba exitoso. Son muchos los kilómetros que un caballo puede recorrer en 365 días. Los territorios por los que pasaba eran comandados por diversos reyes, líderes y locales.
Se consideraba auspicioso que este heraldo simbólico pasase por allí. Muchas veces era recibido como un rey, otras tantas con indiferencia. Hasta pudo ocurrir que no fuese recibido por adversarios de quien realizaba el ritual; y en casos extremos, que le matasen. Lo que inevitablemente desataría toda la furia del monarca y se declararía la Guerra.
La estrecha relación entre el hombre y el caballo se puede observar y estudiar a lo largo de la historia. La cabalgadura siempre ofreció una ventaja al jinete, en comparación con el infante que marcha sobre sus dos pies. Hay una conexión con lo divino, no solo por la capacidad de moverse velozmente y recorrer grandes distancias en relativamente poco tiempo. Estar montado sobre el lomo de la bestia más noble del reino animal, reviste de nobleza a quien monta, incluso aun cuando el objetivo sea la guerra. Y puede surgir el debate inevitable de la explotación equina. Porque si nos trazamos un recorrido en retrospectiva, millones de caballos han sido sacrificados de manera absurda por la ambición desmedida del humano.
Se intentó dignificar esta praxis con la formación de órdenes caballerescas en el medioevo europeo. Sin embargo, sus objetivos siempre fueron los de legitimar a reyes, monarcas de la iglesia y la nobleza feudal. La más famosa orden, la de los caballeros templarios, se formaría con el supuesto propósito de velar por la seguridad de los peregrinos a Tierra Santa. Resultaría ser la más próspera compañía de Jesús, a fuerza de cruzadas emancipadoras de la cristiandad caída en las fauces del islam. Estos precursores de la banca a gran escala, perdieron todo por la codicia. En principio la propia, y finalmente la del Rey Felipe IV de Francia, cuando el viernes 13 de octubre de 1307 decidiera despojarlos de toda riqueza e investidura.
Los orígenes míticos del caballo
De acuerdo con la mitología griega, Neptuno rasgó las aguas del mar con su tridente y de la espuma marina surgieron los caballos. Se les considera seres míticos que conectan al humano con lo divino. Las cuadrigas tiradas por caballos eran el equivalente a la fórmula 1. Se celebraban carreras emocionantísimas en los diversos hipódromos del mundo grecorromano, tal y como se corren los grandes premios de automovilismo de la actualidad.
Surya, el Sol recorre el zodiaco en una carroza tirada por siete caballos. Le toma un año completar el circuito de doce signos. Lo que hace alusión al significado ritual del Ashwamedha. Castor y Pólux, representan al signo de Géminis. Viento mutable que sacude la mente con cuestionantes acerca del origen de la creación, la vida y el ser. La dualidad manifestada. Es un signo regido por mercurio, el mensajero de los dioses, el heraldo de pies alados. Y si ese heraldo desease entregar su mensaje más deprisa y tuviese la gracia de contar con un caballo, ¿lo usaría? No solo serviría de él, se trasmutarían en un Pegaso.
Los Ashwini Kumaras, considerados los médicos primigenios del genoma humano; comparten la raíz etimológica Ashwa (caballo). La cual es común a la raíz conocida como Ashwagandha, que literalmente significa: la que tiene aroma de caballo. Es una de las más poderosas sustancias adaptógenas de la farmacopea ayurvédica, otorgando balance y vitalidad a quien la toma.
Les comparto una cita textual del Brihadaranyaka Upanishad.
Meditación sobre el Caballo del Sacrificio como Persona Cósmica.
Hiranyagarbha 1.1.1.
“Om, en verdad, la cabeza del caballo sacrificial es el amanecer, su ojo el sol, su aliento vital el viento, su boca abierta el fuego Vaisvanara y la trompa del caballo sacrificial es el año. La espalda es el cielo, el vientre la región intermedia, la pezuña la tierra, los costados los cuatro cuartos, las costillas los cuartos intermedios, los miembros las estaciones, las articulaciones los meses y medios meses, los pies los días y las noches, los huesos las estrellas, la carne las nubes. Su alimento a medio digerir es la arena, los vasos sanguíneos los ríos, el hígado y los pulmones las montañas, el cabello las hierbas y los árboles. La parte delantera del caballo es el sol naciente y la parte trasera el sol poniente. Su bostezo es un relámpago, su sacudida del cuerpo es un trueno, su agua es lluvia y su relincho es verdaderamente voz”.
Fuentes Consultadas:
- https://yoganidra.com.mx/wp-content/uploads/2022/02/Brihadaranyaka-Upanishad-yoga-nidra-mx-cdmx-1.pdf
- https://vedicsankalpam.com/ashvamedha-yagya-the-ancient-vedic-ritual-of-sovereignty/






Estuve leyendo…
El caballo son símbolo de poder, ya que los ashiwini kumaras son hijos del Sol.
Ademas leí algo que me pareció interesante: que los ashwini kumaras no rechazan a nadie, debido a que ellos fueron rechazados en su nacimiento o al no ser reconocidos, esto podría verse en terapias como la equinoterapia, donde las personas se sienten bien solo con el contacto de estos animales.
Saludos
Om Namaha Shivaya