Así como el núcleo de una célula requiere de organelos y citoplasma para subsistir y transformarse, un ser humano necesita un conjunto de elementos vitales nutricios para existir, para preservar y transformar su forma/no forma, su contenido/vacío y funcionar en unidad/totalidad. Así como las moléculas y las células hacen parte de un determinado campo morfogenético (morfo viene de la palabra griega morphe, que significa forma), para constituir órganos, tejidos y seres vivos a partir de células madres pluripotenciales, también, los seres humanos poseen una “resonancia mórfica” kármica (Rupert Sheldrake).
La resonancia mórfica es un principio de memoria en la naturaleza que a su vez se sostiene sobre el principio de coordinación entre similares y su reconocimiento. La memoria en la naturaleza está basada en la similitud. En el espacio-tiempo lo similar será influido por todo lo que ha sucedido en el pasado y viceversa, pues todo lo que suceda en el futuro en un sistema autoorganizado influirá en el presente (retrocausalidad).
En el sistema de constelaciones familiares (Bert Hellinger) se incluyen como parte del “sistema familiar” a niños no nacidos y muertos, padres con sus respectivos hermanos y hermanas, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, amigos cercanos que hayan apoyado o ayudado a los ancestros, benefactores; y, se postulan tres principios o leyes fundamentales que rigen el sistema familiar, a saber: pertenencia, orden y equilibrio.
Siguiendo a Hellinger, se podría afirmar, en una perspectiva evolutiva, que un sendero espiritual es, de alguna manera, un sistema familiar, en el cual la adscripción voluntaria y en libertad forja una “alianza de luz” y un acoplamiento consciente, en Ley, con el ser. La elección e iniciación en un determinado camino implica escoger un maestro de una “orden” (de amor), en una esfera de consciencia, para evolucionar. El camino aparece diáfano con la guía de un maestro o gurú, sobre todo para aquellos seres que ejercen, “sin drama”, el autoconocimiento, la aceptación, el reconocimiento, la confianza, el perdón, la gratitud y el amor.
Somos seres con necesidad de afecto, de ayuda, de guía y de comprensión. Estamos todos ajustándonos a un tratado que nos antecede y fue dado para que el Reino de la Luz fuera posible y estabilizara zonas del Universo que han sido privadas de regencia consciente. (Mataji Shaktiananda)
Sin embargo, la ilusión prevalente en el mundo moderno es la separación (aislamiento), individuos/egos en solitaria y febril competencia por satisfacer deseos y por obtener la ansiada felicidad, a cualquier precio y con sobrada inconsciencia, desconociendo la ley de causa y efecto.
Abundan los prisioneros de “simulacros” (Jean Baudrillard) familiares, culturales y sociales, a quienes se exige fidelidad al mito familiar, generador de tabú y de límites, algunos de éstos constituyen, en algunos casos, obstáculos a la autorrealización del ser.
Hace unos días mi madre, una mujer de 87 años, católica apostólica y romana, me daba su parecer y me comunicaba su sentir sobre lo que alcanzaba a reconocer de mi camino espiritual, mucho de lo que habíamos compartido y vivido juntos, y también muchas cosas nuevas que le llamaban la atención y quería experimentarlas.
“Más allá de las sombras, todo lo que brota, no brota de manera incidental”.
Me permito dejar sentada una pregunta ¿Cuáles son los recursos para resolver eso que brota, y de qué manera afectan las amarras religiosas, morales, mentales… la evolución de conciencia?
Fuentes consultadas:
Hellinger, B., Weber, G., & Beaumont, H. (1998). La simetría escondida del amor: Lo que hace el amor el trabajo en relaciones. Phoenix, AZ: Zeig, Tucker & Theisen.
Sheldrake, Rupert La ciencia y las prácticas espirituales. Traductor Vicente Merlo. Barcelona: Editorial Kairós. 2019. ISBN 9788499886664.
Taller SKY Constelaciones Familiares, Sw Rayan.
Enseñanzas SKY de Mataji Shaktiananda.





