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Consciencia

EL ESPECTÁCULO DE LA PROTESTA

Renato Paredes | SKY Perú · 10 de noviembre de 2022 · 3 min de lectura

EL ESPECTÁCULO DE LA PROTESTA

Hace diez años el escritor Mario Vargas Llosa publicó el ensayo “La civilización del espectáculo” como respuesta crítica a la banalización del arte, la cultura y el periodismo de los primeros años de este milenio. Se trataba de un tiempo en el que la opinión pública era dominada por la televisión y los medios impresos, tiempo de los tradicionales paparazzi y el amarillismo de oficio [1]. Hoy la tendencia al espectáculo denunciada por el escritor ha evolucionado y está alcanzando niveles que tergiversan y amenazan los principios de libertad en los que se fundan nuestras sociedades. 

¿Democratización del contenido?

Un cambio fundamental experimentado en la última década es el dominio que han alcanzado las redes sociales en la vida pública. Se trata de espacios digitales de interacción e intercambio de información inmediato, con una tendencia a formatos cada vez más reducidos (p.e. límites de 140 caracteres de texto o 30 segundos de video) que faciliten la masificación del contenido. Además, estos nuevos medios permiten que cualquier usuario con un smartphone pueda crear contenido potencialmente masivo, reduciendo así el lugar privilegiado de los medios tradicionales (radio, televisión, prensa escrita) para influir en la opinión pública.  

En sus inicios, el despliegue masivo de estas nuevas tecnologías mediáticas esperanzó a muchos. Con estas se abría la posibilidad a una democratización mayor en el acceso a la información y la posibilidad de expresarse y ser representado de manera independiente a los grupos de poder que controlan los medios tradicionales. Sin embargo, lo que hemos experimentado en los últimos años es una reducción en la autonomía de los individuos para expresarse y una creciente aceptación social de la censura externa como medio de regulación del contenido en las redes.

Autocensura sistemática

Hoy es ampliamente aceptado que en el mundo de las redes sociales uno debe mantenerse dentro de los límites de la opinión y expresión “correcta” frente a la inmensidad de los desvaríos que son presentados diariamente. Y cuando se detecta que un individuo salió de estos límites permitidos, el mecanismo de censura consiste en masivamente expresar rechazo hacia la persona a manera de escarnio público digital (a través del “escrache”, “funa” o “cancelación”) [2].

Se trata de un mecanismo de supuesta regulación social en el que los individuos ceden su capacidad de discernimiento a la masa inconsciente que navega eficientemente entre los algoritmos de las redes para confundir y tergiversar la realidad.

De este modo, se imponen posturas “adecuadas” frente a fenómenos complejos como el cambio climático, la guerra, la salud y las vicisitudes políticas y económicas. Queda configurada una forma de protesta enaltecida en las redes y que está llevando a manifestaciones cada vez más espeluznantes en el mundo analógico. Por ejemplo, el reciente arrebato contra obras de arte bajo la justificación de “crear consciencia” frente a la crisis ambiental [3].

Espectáculo de miserias

Retomando los presagios de Vargas Llosa respecto al rumbo que estaba adoptando la civilización humana, me atrevo a decir que se quedó corto respecto al aciago porvenir de nuestra cultura. Hoy al utilizar nuestros sofisticados dispositivos tecnológicos para crear contenido audiovisual y difundirlo por las redes sociales nos parecemos más a un “mono con metralleta” [4] que a un prolífico artista consciente de su realidad.

Así, nos estamos acostumbrando a producir y consumir masivamente contenido miserable proveniente de nuestra más profunda e indescifrada inconsciencia, la cual resuena con un colectivo presto a deformarlo y oscurecerlo aún más a través de protestas y reivindicaciones pretendidamente despiertas y transformadoras. A futuro no se vislumbra un espectáculo de Luz.

Referencias:
[1] https://elpais.com/diario/2007/06/03/opinion/1180821605_850215.html
[2] https://www.infobae.com/sociedad/2020/07/11/que-es-la-cultura-de-la-cancelacion-la-tendencia-que-puede-destruir-a-alguien-en-pocos-minutos/
[3] https://www.chicagotribune.com/opinion/commentary/ct-opinion-climate-change-van-gogh-monet-food-protests-20221025-7hfoh46dknfodcxauwzahtzwiy-story.html
[4] https://elcomercio.pe/opinion/habla-culta/martha-hildebrandt-significado-mono-metralleta-300132-noticia/

3 comentarios

  • Conchita Delgado Rivas

    11 de noviembre de 2022

    Artículo bastante reflexivo, pero no veo ninguna propuesta ni sugerencia para salir de tal situación.

  • ernesto

    11 de noviembre de 2022

    muy buen artículo, gracias

  • Sandra

    11 de noviembre de 2022

    Otro visionario de la realidad, de el espectáculo que ellos quieren que veamos. Están tratado de destruirnos de todas formas, el Dios de esa gente, no es el mío. Seres sin Alma, que arrebatan con todo porque se creen inferiores a nosotros, sí, inferiores, porque nosotros somos creativos, ellos no. No les conviene que seamos muchos y menos seres pensantes. Son una minoría, y creo que ya no saben que inventar para tenernos aprisionados en la caverna.
    Saluda atentamente: Sandra de Argentina.

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