Amedeo Modigliani, pintor, dibujante y escultor italiano, nació el 12 de julio de 1884 en Livorno, de familia judía y pequeños comerciantes. Siempre sufrió de una salud frágil que le dificultó la educación en su niñez; en su adolescencia contrajo tuberculosis causa de su muerte años más tarde.
Cuando despertó su interés en el arte, su madre lo alentó. A los 14 años empezó a tomar clases con G. Micheli, miembro del movimiento de los machiaioli. Se impregna del mejor arte italiano en la Escuela Libre del Desnudo (Florencia) y en el Instituto de las Artes (Venecia); en 1906 se traslada a París y se establece en Montmartre, donde ebulle la vida bohemia y los movimientos artísticos de vanguardia. Entre otros, entra en contacto con Toulusse-Lautrec, Cézanne, Gauguin, Picasso, fauvismo, cubismo, pero se mantiene independiente.
El entorno, la pobreza y el descontento anhelante sobre su propio trabajo, lo empujaron a una vida desordenada. Tras un período en Livorno, regresa a París y alquila un estudio en Montparnasse, conoce al escultor rumano Brancusi que lo introduce en este arte. Surge entonces la etapa en la que produce unas 25 figuras, principalmente rostros y caríades influenciados por las recién conocidas máscaras africanas.
El trabajo escultórico despierta finalmente la inspiración para sus pinturas y dibujos, un período altamente prolífico entre 1915 y 1920 en el que surge su obra más conocida: retratos de mujeres, amigos y personas comunes anónimas, que llevan su inconfundible impronta, las figuras alargadas, los colores cálidos, la mirada ciega, los desnudos. Elimina los claroscuros y con ellos la perspectiva, los contornos fuertes proporcionan volumen y sensualidad.
Como es frecuente entre artistas, la importancia y originalidad de su obra fue revalorada después de su deceso en un hospital de París, el 24 de enero de 1920.





