¿Dónde comienza el camino? ¿Dónde termina el camino? Y aunque podríamos marcar inicios y finales, los caminos se recorren y por ende se hacen reales sobre la acción de andarlos. Así que no porque existan rutas posibles en el sentido literal o figurado, podemos evadirnos del hecho relacionado con la experimentación propia del caminante.
El poeta Antonio Machado de quien se dijo que “hablaba en verso y vivía en poesía”[1] nos regaló en su famoso poema del caminante la frase “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, valiosa referencia en la analogía que hemos hecho tantas veces de la vida como un camino. De manera que cada elección o decisión nos ubica en un punto de partida que contempla el futurible que podemos llamar “ruta” para este caso, pero que solo se concreta al ponernos en marcha.
Con cada paso andado bien sea corto, largo, lento o rápido, cada uno se asume imprimiendo su ritmo y actitud según registra lo que va observando, escuchando, percibiendo y ojalá sintiendo. Por los paralelismos que los flujos de espacio tiempo nos demarcan, encontraremos en estas rutas a otros que van haciendo su propio camino, pero que en todo caso siempre será tan distinto al nuestro, aunque las rutas nos permitan encontrarnos de paso temporalmente y hasta acompañarnos.
Al vivir a veces tan automática y frenéticamente en lo cotidiano perdemos la dimensión de esta constante que la vida como camino es, y nuestro andar inconsciente desconectado del presente determina la desatención sobre nosotros y los otros en estos tránsitos; por lo que tiene un encanto especial el disponerse en una experiencia concreta y detallada de hacerse caminante o peregrino en algún ámbito que propicie esta vivencia.
Hay muchas opciones para entrenarse en terreno al respecto jugando a salir de un punto para llegar a otro, donde se logra o cumple una meta, y se alcanza un objetivo propuesto. El carácter de estos viajes puede ser tanto espiritual como de entretenimiento o deportivo, pero lo importante según el nivel de entendimiento y proyección propia, es concebirse en un propósito que conlleva la acción de movilizarse físicamente y abrirse a lo que se va encontrando.
El hecho que en lo externo consiste el caminar un número de kilómetros estimados, al final se trata de brindarse una experiencia interna única donde la mente se enfoca, el alma se engrandece y el corazón se conmueve.
Una de las propuestas que puede servirnos de referencia para concretar una experiencia de caminantes es el Camino de Santiago, que se origina en los recorridos de los peregrinos que se dirigían hacia los restos del apóstol Santiago el Mayor en Santiago de Compostela, y que con los años se ha configurado con distintas rutas posibles para llegar al destino marcado.
Hay señales en las rutas que orientan el destino y habrá quienes estén atentos y las lean logrando no perderse. Hay diversos niveles de dificultad en el terreno y habrá quien sepa andarlos con calma y aceptación. Hay hospitalidad y habrá quien sepa recibir esta abundancia. Hay guía y habrá quien la valore, la solicite y la agradezca.
Al final cada uno lo recorre y lo experimenta por sí mismo, compartiendo eventualmente algún momento y ofrendando genuinamente al otro caminante que se encuentra el saludo genuino con que se comparte el anhelo de lograr el propósito: “Buen Camino”.
Fuente consultada:
[1] Diego Cendoya Gerardo, citado en https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Machado. (Octubre 25 de 2023)
Foto: https://thefiveartists.files.wordpress.com/2012/10/largo-camino.jpg






respecto a los caminos se pueden considerar que hay de dos formas los siguen un camino ya trazado que por lo regular llegan a descubrir cosas si bien religiosas o bien para las humanidades o ciencias, y otros que desconocen el tiempo como una continuidad y ven como algo en el cual solo estoy sumergido estos también aunque no es su meta descubren cosas para la humanidad y la ciencia, pero gracias a la razón o a Dios lo que hemos descubierto es que todo camino conduce a la felicidad, esa Felicidad que es altruismo filantropía idealismo y que produce vida nunca muerte ese es el camino que estamos llamados a recocer