José Antonio de la Caridad Maceo y Grajales, militar y patriota independentista cubano, nació en Santiago de Cuba el 14 de junio de 1845, en el seno de una numerosa familia de la llamada “pequeña burguesía de color” que poseía varias propiedades. Creció sin estrechez económica, pero se educó en una precaria escuela pública donde solo se impartía lectura, escritura y religión.
Joven indisciplinado, inclinado al juego y las riñas, enderezó su camino gracias a su maestro y amigo Fernández Rizo y a su familia que alimentó el trabajo, la honradez, la dignidad, la cultura literaria, la política y los derechos. Durante las estancias en la finca desarrolló habilidades como el uso del machete y de armas de fuego, y ser un buen jinete, convirtiéndose en un hombre disciplinado, inteligente, recio en lo físico y en lo moral, y profundamente patriota.
El 10 de octubre de 1868 el plantador De Céspedes declaró el Grito de Yara o Independencia de Cuba, revolución convertida en la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Maceo se incorporó al levantamiento bajo el mando del Capitán Rondón. El mismo día entró en combate, y la valentía y fiereza demostrada una y otra vez, le hizo acreedor de sucesivos y rápidos ascensos.
Llegó a Capitán en dos meses, lideró batallas, contribuyó a la toma de Mayarí y en enero de 1869 ya era Teniente Coronel. Durante la guerra fue herido en varias oportunidades. Como Mayor General, en 1878 se reunió con el realista Martínez Campos y rechazó firmar la capitulación, por lo que fue exiliado.
En 1895 «El Titán de Bronce» comandó una invasión sin precedentes conquistando la isla y declarando la República de Cuba en noviembre.
Durante la contraofensiva española, Maceo fue abatido el 7 de diciembre de 1896.





