La preocupación por las nociones de Espacio (los Cielos) y Tiempo (el Principio, el Cambio y el Fin) se remonta desde hace miles de años. Inicialmente, los Rishis depuraron parte de la enseñanza recibida, en sus meditaciones, trasmitida oralmente hasta ser plasmada en Los Vedas. Luego los considerados primeros pensadores, desde Lao Tsu, en China, pero también Buda en la India, hasta en Occidente, Aristóteles en Grecia, expusieron y o discutieron extensamente visiones para describir, explicar, comprender, la cosmología que dio origen a la creación.
A lo largo de los siglos, la esencia de los comentarios de Aristóteles cristalizó en la conciencia occidental, como fundadora de lo que sería la base de la ciencia, proporcionándonos imágenes mentales que utilizamos comúnmente. Pensamos en el espacio como un continuo tridimensional que nos envuelve. Pensamos que el tiempo fluye serenamente, por sí solo, sin verse afectado por las fuerzas del universo físico. Juntos, proporcionan un escenario en el que se desarrolla el drama de las interacciones. Los actores somos todo lo demás: estrellas y planetas, radiación y materia, tú y yo.
En manos de Newton, estas ideas evolucionaron y adquirieron una forma matemáticamente precisa. En su obra maestra, los Principia Mathematica, Newton explicó las propiedades del espacio y la naturaleza absoluta del tiempo. El texto demostró ser una proeza intelectual que hizo avanzar la ciencia de una manera sin precedentes. Debido a su magnífico éxito, las nociones de espacio y tiempo que se encuentran en sus cimientos, pronto se consideraron obvias y evidentes.
Constituyeron los pilares sobre los que se basó la física durante más de dos siglos. Hasta ese momento la ciencia y el pensamiento filosófico o la visión más amplia tal vez tenían menos puntos de coincidencia.
Es hasta, en 1905, cuando el joven Albert Einstein, contradijo a Newton y con ello abrió enormes opciones al pensamiento científico inicialmente planteando la teoría de la relatividad especial, para después en 1915 ampliarla a la teoría de la relatividad absoluta y fue, desde ese entonces, cuando abrió las puertas a la física cuántica, de la gravedad cuántica, de la noción del Big Bang y aún más a las alternativas como el Big Bounce o Gran Rebote que muchos asemejan con la cosmología Védica, Hinduista y Budista.
La relatividad general ha sido confirmada por numerosas observaciones astronómicas, como la desviación de la luz de las estrellas por la gravedad del Sol, la existencia de ondas gravitacionales y la observación de agujeros negros. Esta teoría describe cómo la materia y la energía deforman el espacio-tiempo, lo que a su vez afecta el movimiento de otros objetos en ese espacio-tiempo.
En la danza cósmica ya no hay espectadores, ni un telón de fondo sobre el que suceden las cosas. El propio escenario se une al grupo de actores. Se trata de un profundo cambio de paradigma. Dado que todos los sistemas físicos residen en el espacio y el tiempo, este cambio sacudió los cimientos mismos de la filosofía natural. A los físicos les ha llevado décadas comprender las numerosas ramificaciones de este cambio y a los filósofos aceptar la nueva visión de la realidad que surgió de él.
Einstein fue motivado por dos observaciones aparentemente simples logrando concluir que la gravedad es omnipresente y no discriminatoria; está en todas partes y actúa sobre todo de la misma manera. Estos dos hechos hacen que la gravedad sea diferente a cualquier otra fuerza fundamental y sugieren que la gravedad es una manifestación de algo más profundo y universal.
En las últimas décadas, la investigación en física teórica ha explorado aún más la naturaleza del espacio-tiempo en el contexto de la física cuántica y la gravedad cuántica. La gravedad cuántica busca unificar la teoría de la relatividad general de Einstein con la física cuántica, lo que podría proporcionar una descripción más completa de la naturaleza fundamental del espacio-tiempo.
Se han propuesto varias teorías candidatas de gravedad cuántica, como la teoría de cuerdas, la gravedad cuántica de bucles y la teoría de campos de espín, entre otras. Sin embargo, aún no se ha logrado una teoría completamente satisfactoria que unifique la relatividad general y la física cuántica.
En el próximo siglo, es posible que veamos avances significativos en nuestra comprensión del espacio-tiempo a medida que los científicos continúen investigando la gravedad cuántica y realizando experimentos cada vez más precisos para probar las predicciones de estas teorías.
Estos avances podrían incluir una comprensión más profunda de la estructura microscópica del espacio-tiempo, la naturaleza de los agujeros negros y la posibilidad de viajes en el tiempo, entre otros aspectos fascinantes de la física teórica.
La teoría del Big Bang es la hipótesis dominante sobre el origen del universo, postulando que el universo comenzó a expandirse desde un estado extremadamente caliente y denso hace millones de años. Sin embargo, la idea del Big Bounce, o rebote cósmico, es una alternativa que ha ganado interés en la cosmología y la gravedad cuántica.
El Big Bounce, en lugar de comenzar desde un estado de singularidad inicial como en el Big Bang, el universo experimenta ciclos sucesivos de expansión y contracción. Durante cada ciclo, el universo se expande desde un estado comprimido anterior hasta alcanzar un máximo, antes de colapsar nuevamente en un Big Crunch. Después del colapso, el universo experimentaría un rebote, expandiéndose nuevamente y dando inicio a un nuevo ciclo.
Lo interesante en este camino, es descubrir coincidencias entre lo cosmológico científico, aun en desarrollo, lo filosófico y lo esotérico, decantado en Los Vedas hace miles de años atrás, cosmología también compleja y rica para describir los ciclos cósmicos de creación, de existencia y destrucción. En esta cosmología, el universo pasa por ciclos eternos de creación (srishti), preservación (sthiti) y destrucción (pralaya). Durante el pralaya, el universo se disuelve en un océano cósmico y luego se recrea en un nuevo ciclo de creación.
Esta concepción de ciclos cósmicos de creación y destrucción puede resonar con la idea del Big Bounce, donde el universo pasa por ciclos de expansión y contracción infinitos. Ambos modelos sugieren una cosmología cíclica en la que el universo experimenta repetidos nacimientos y muertes, aunque los detalles y los mecanismos involucrados pueden diferir.
Fuentes consultadas:
- 1.- Space and Time: From Antiquity to Einstein and Beyond 2005
by Abhay Ashtekar. A semi-popular article addressed to undergraduates.
From `Resonance’, the outreach journal of the Indian Academy of Science, (with an additional figure).
- 2. – The Inverted Big-Bang 2004. By By Rüdiger Vaas






muy muy interesante, teorías de grandes maestros. gracias gracias gracias