Las constantes y cada vez más sofisticadas estrategias, para poder controlar y mantener subyugada la conciencia colectiva del planeta, necesita de cuando en cuando, — y cada vez con mayor frecuencia, debido a las avasallantes imposiciones– suplantaciones y cambios en todos los ámbitos. Es importante una revisión, para poder discernir en cuál de estas estrategias de control estamos cayendo, y cómo nos limita.
El control que se ejerce y que se intensifica con demasiada prontitud resulta, para un ser consciente que busca alcanzar el Ser, alarmante y profundamente angustiante.
El principio fundamental que busca cualquier estrategia de control es hacernos identificar con alguna creencia separatista. Por ejemplo, yo soy de tal religión, o yo soy de tal partido político, o yo creo y soy protransgénero o no. Todas estas autodefiniciones enfocadas en el yo, potencian al ego en tanto y cuanto nos diferenciamos de los demás. Está claro que no depende de ninguna autodefinición para expresar el manifiesto de Luz y Amor que somos.
Podríamos abordar cuatro pilares como ejemplo globales y evidentes donde se está fortaleciendo el control. Uno de ellos es la religión. La limitada capacidad que tenemos para poder ir más allá de la idea de un único Dios definido por cada religión. En vez de ser el mismo en diferentes manifiestos, resulta un caldo de cultivo donde los poderes luchan para obtener la mayor cantidad de feligreses.
Muchas de las guerras actuales y futuras tienen una raíz religiosa. El conflicto actual entre palestinos e israelíes es un ejemplo dramático de estos tiempos, y la férrea creencia de naciones, y millones de personas convencidas de su único Dios, ha llevado a extremar la insensibilidad hacia el otro, y producir masacres de gente inocente sin el menor titubeo.
La campaña de avanzada musulmana para ser mayoría poblacional pareciese indetenible, y las campañas misioneras cristianas para evangelizar territorios africanos o asiáticos superan los millones de dólares.
El verdadero problema está en la conciencia de cada individuo, que necesita identificarse con alguna religión para darle sentido a su existencia. El resto son juegos de dominio y de poder ante la débil capacidad del ser humano de ir más allá de eso.
Por otro lado, en el ámbito de la política, las corrientes de izquierda y de derecha han estado en una constante pugna desde hace cientos de años. Ideologías totalmente transgredidas, reacomodadas, en su ejercicio por unos pocos sedientos de poder. Esto conlleva a la constante y vieja discusión: qué es mejor para una nación.
Los avances de tecnología fría generan limitaciones de conciencia. Cada vez le estamos entregando más capacidad de decisión y fuente de saber a una máquina, carente de cualquier filamento de amor. El ADN es el único conducto real de conexión con la fuente creadora, que puede llegar a producir Luz y Amor. Si nos sumergimos en una virtualidad sin contenido ni capacidad de amor, lo único que nos queda es ir apagando los circuitos lumínicos que tenemos y entregarnos a una vida fría y virtual.
De modo que la transformación no tiene un final halagüeño. Esto porque la inteligencia artificial resulta tan cómoda, mucho más eficiente que la misma mente humana. Tanto se ha dicho que la IA es la primera herramienta de consulta para todo, incluso grandes decisiones empresariales o filosóficas son entregadas a la ella, que opera con sombría erudición. Mientras más nos habituemos a ella, menos seres divinos seremos.
Y por último y no menos dañino, la pérdida de identificación con el género. La rápida campaña que se está llevando a cabo para romper la Ley de Polaridad que rige en el Universo, ha tenido un efecto irreversible en nuestras conciencias. Convencernos y creernos con la capacidad de autopercibirnos a nuestro antojo, como mujer, hombre, animal, o lo que sea, está eliminando toda frontera entre lo que es femenino y masculino.
Muchas son las estrategias que intentan quebrar la conciencia de polaridad universal. No conviene ir contra las leyes.
Referencias:
Vuelven las guerras de religión – Revista de Prensa (almendron.com)
Inteligencia Artificial: la humanización de una nueva especie – Forética (foretica.org)
La autopercepción como problema (elnacional.com)






muy buena explicación de la historia de vida, qué se está viviendo en este momento en el mundo