Thomas de Quincey, periodista y escritor británico, nació en Manchester el 15 de agosto de 1785, de padre comerciante con algo de fortuna. Tuvo una educación privada estricta y esmerada y también asistió al Grammar School y a Oxford, pero sin culminar sus estudios. Vivió una vida de excesos y a la vez fue padre ejemplar de 8 hijos, y un disciplinado y sistemático trabajador de ingresos exiguos e irregulares que mantenían a la familia en situación precaria.
En Oxford se hizo adicto al opio y al hachís que luego repudió, luchando contra el infierno de la adicción hasta su muerte. A lo largo de su vida escribió innumerables cuentos, críticas y artículos en diarios y revistas como The Westmorland Gazette, del cual fue editor, London Magazine y Blackwoods, los cuales constituían el sustento familiar, además de algunos libros y ensayos.
Su estilo fue excéntrico y subversivo, en parte por el estado de conciencia alterado por el opio, convirtiéndolo en un escritor de culto entre los surrealistas. Tenía una sólida base grecolatina, y una inteligencia y sensibilidad agudas. Su obra literaria es fundamentalmente autobiográfica, publicada en tres volúmenes: “Confesiones de un opiófago inglés” (1821), “Suspiria de profundis” (1845) y “Apuntes autobiográficos” (1853). También escribió sobre filósofos como Kant y Lessing, realizó una brillante crítica shakespeariana titulada “Los golpes a la puerta en Macbeth” (1823), y ensayos como “Juana de Arco” (1847), “El coche correo inglés” (1849) y “Del asesinato considerado como una de las bellas artes” (1827), en el que transforma la muerte en un acto estético trascendente.
Murió en Edimburgo el 8 de diciembre de 1859.





