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Consciencia

FENÓMENOS ALTAMENTE IGNORADOS

Renato Paredes | SKY Perú · 17 de agosto de 2023 · 4 min de lectura

FENÓMENOS ALTAMENTE IGNORADOS

Recientemente, los denominados Fenómenos Aéreos No Identificados, FANI volvieron a sacudir la agenda mediática a partir de las declaraciones de tres ex oficiales en el Congreso de los Estados Unidos a finales de julio. Esto se suma a una serie de informes emitidos por el Departamento de Defensa en los últimos años, en los que se reconoce la existencia de programas militares dirigidos a investigar los numerosos informes de objetos voladores extraños reportados por aviadores en servicio.

¿Por qué el impacto de estas contundentes revelaciones está siendo de tan baja intensidad en nuestra sociedad?

Un cambio en el discurso

Desde inicios del siglo XX la prensa ha hecho cobertura sobre la presencia de objetos voladores no identificados (ovni). Dicha cobertura presentó en la mayoría de ocasiones escepticismo o mofa hacia las declaraciones realizadas por testigos, haciendo que el tema solo sea tomado en serio por pasquines y medios sobre sucesos paranormales. Así, la opinión pública fue moldeada desde entonces a tomar la potencial presencia de seres extraterrestres sobrevolando el planeta como un tema marginal en la agenda pública, digno de chiflados o teóricos de la conspiración. 

Ahora bien, desde finales del año 2017 puede apreciarse un cambio radical en la forma en que los medios masivos se han aproximado al fenómeno FANI [1]. Por ejemplo, el 28 de mayo de 2019 The Washington Post publicó el titular “Los OVNIs existen y todo el mundo tiene que adaptarse a ese hecho” (“UFOs exist and everyone needs to adjust to that fact”). Esto debido a que, entre otras cosas, se reveló que la Agencia de Inteligencia Militar estadounidense (DIA) mantuvo un programa secreto de investigación de OVNIs (AATIP) financiado con 22 millones de dólares entre 2007 y 2012 [2].

Desde entonces el gobierno estadounidense, en sus diferentes instancias, ha ido reconociendo gradualmente este fenómeno, aunque se ha negado a especular sobre sus orígenes. A destacar, a finales del 2021 el gobierno del presidente Biden autorizó la creación de una Agencia de Investigación OVNI, que se encarga de recoger informes de avistamientos de OVNIs o FANI, evaluarlos científicamente e informar periódicamente a los responsables políticos y al público sobre los resultados de las investigaciones.

Declaraciones recientes

En este contexto, el tema ha cobrado mayor relevancia mediática a partir de las declaraciones bajo juramento de tres exoficiales militares ante el Congreso de los Estados Unidos [3]. David Grusch, exfuncionario de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, declaró ante la comisión que tiene la certeza «absoluta» de que el gobierno federal posee FANIs, citando entrevistas que dijo haber realizado con 40 testigos a lo largo de un periodo de cuatro años. Grusch reporta que varios de sus testigos manifestaron haber sido heridos por FANIs e incluso algunos recuperaron restos biológicos no humanos de FANIs accidentados.

Por su parte, David Fravor, ex comandante de la Marina declaró haber avistado un FANI desvanecerse y reaparecer segundos más tarde a 100 kilómetros de distancia, lo cual sugeriría que alcanzaron velocidades supersónicas. Fravor declaró que “la tecnología a la que nos enfrentamos es muy superior a todo lo que teníamos».

Indiferencia generalizada

A pesar de que el gobierno estadounidense actualmente considera que los FANI constituyen una potencial amenaza a la seguridad y pide desestigmatizar la cuestión e investigarla a fondo, la respuesta de la opinión pública ha sido en general de indiferencia o escepticismo.  Entre los científicos que se han pronunciado al respecto, destaca Neil deGrasse Tyson [4], quien manifiesta que las declaraciones de testigos oculares es una de las formas más bajas de prueba. En particular, con ánimo irónico hace mención a que los restos “biológicos no humanos” podrían ser cualquier ser vivo no humano y no necesariamente extraplanetario.

Lo cierto es que no se puede negar seriamente el hecho de que una y otra vez se observan anomalías de diversa índole en el cielo, registradas también por diversos instrumentos de medición [1]. Ocurre que colectivamente estamos sumidos en un estado de profunda inercia, que nos hace pasar por alto un momento histórico con repercusiones históricas, culturales, sociales y tecnológicas inconmensurables. Y ya no hace falta desde las estructuras de poder ridiculizar o satanizar a aquellos que se interesan por estas cuestiones para restarles valor o credibilidad.

Se trata de un letargo voluntariamente escogido y aceptado para negar cualquier atisbo de realidades que nos acerquen a verdades más profundas sobre nuestra realidad como seres espirituales encarnados en un cuerpo humano. Solo si dejamos de lado el antropocentrismo cósmico con el que nos manejamos culturalmente, tendremos posibilidad de rendirnos ante verdades y leyes universales superiores que superan nuestra limitada comprensión racional.

Esta cuestión trata, en el fondo, del confronte del ser humano con su realidad cósmica negada desde hace miles de años.

Referencias

[1] Anton, A., & Vugrin, F. (2022). “UFOs exist and everyone needs to adjust to that fact”. (Dis) Information Campaigns on the UFO Phenomenon. Journal of Anomalistics Volume, 22, 18-35.

[2] https://www.npr.org/sections/thetwo-way/2017/12/17/571446881/secret-pentagon-program-spent-millions-to-research-ufos

[3] https://www.nbcnews.com/politics/congress/are-5-memorable-moments-congress-ufo-hearing-rcna96476

[4] https://www.newsnationnow.com/space/ufo/neil-degrasse-tyson-on-historic-ufo-hearing-i-nee

1 comentario

  • María Ángel Acosta Cabrera

    20 de agosto de 2023

    Cuando era pequeña había ido con mis padres a ver a mi abuela paterna, ya era de noche mientras mis padres se despedía de ella, mis hermanos y yo estábamos en el coche. Me quedé mirando el cielo había un grupo de estrellas que llamó mi atención. Y de repente vi como unas cinco estrellas se metía muy rápido dentro de una de ellas. Y pensé en que acababa de ver naves espaciales, que no eran estrellas y sí se movían, es verdad, a velocidad supersónica. En ese momento creé mi certeza de que en el universo hay más seres.

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