Las sustancias psicoactivas se usaron en las religiones primitivas dentro de los cultos místicos para inducir a los fieles a un estado de trance, por lo cual, los ritos religiosos se constituyeron en cada sociedad en función del acceso que tenían a distintas sustancias. Al no producir el mismo efecto, por ejemplo, el cannabis que el cornezuelo, la alteración de conciencia varía y, así, el rito que se realiza. 1
En occidente, en los años 60, se empezó a asociar la fe religiosa con experiencias místicas especialmente a raíz de la hipótesis que realizó el teólogo graduado en Harvard, Walter N. Pahnke, quien indicó que la psilocibina podía facilitar una experiencia “mística”, al tomarla en un entorno sacro. Pahnke se basó en esta concepción al leer el libro “Las puertas de la percepción” del novelista Aldous Huxley.
Allí, en esa lectura, creyó que había una estrecha relación entre la experiencia mística del uso de estas sustancias con algunos hechos narrados en el Nuevo Testamento. No está demás decir que dentro de los resultados de este experimento hubo casos de personas con crisis de ansiedad y que altas dosis podían resultar peligrosas a la salud mental, sin embargo, también hay que destacar que el experimento tuvo bastante éxito. Las personas que experimentaron indicaron haber tenido un mayor nivel en la intensidad de experiencias místicas.
En un estudio realizado con animales, se detalla que cada vez es más numerosa la evidencia científica que sugiere que los consumidores habituales de MDMA -sustancias químicas sintéticas- son susceptibles a los efectos que la droga produce sobre las neuronas serotonérgicas cerebrales de los animales.
Según la perspectiva budista, la base del sufrimiento es el apego, ya que eso es lo que nos genera dependencia, por lo que podemos deducir también que la realización es la libertad del ser, o sea, estar libre de apegos. El uso de sustancias para modificar o alterar nuestro estado de conciencia termina siendo un apego.
Podríamos referir que, si bien es cierto se puede llegar (en un principio ya que se accede a planos intermedios) a tener experiencias similares, no es lo mismo el estado alcanzado con determinada sustancia que sin ella.
En principio, es importante tener claro qué es lo que se quiere. Una cosa es buscar una experiencia mística y otra cosa es alcanzar estados de supraconciencia. Por un lado, al consumir estas sustancias estamos alterando o distorsionando nuestro estado de conciencia, creando un cambio brusco que puede incluso tener consecuencias que generen daños en la psique, además de la dependencia (adicción) que se puede generar para seguir alcanzando esos estados.
Habría que ser consciente de lo que puede significar esa acción transgresora de la ley. Por otro lado, el realizar un proceso gradual de transformación en la cual se van limpiando y afinando nuestros conductos internos, nos permitirá avanzar en la liberación de nuestro Karma. Transformar nuestros contenidos negadores que nos permitan, cada vez más, actuar en ley, y así elevar nuestro estado de conciencia, alcanzar estados supreconscientes y lo más importante, poder sostenerlo.
Fuentes consultadas:
1 https://elcuadernodigital.com/2021/01/13/religion-y-drogas-critica-historica-de-la-concepcion-actual/
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2022-04-23/estudio-drogas-psicodelicas-religion-siempre_3410103
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1575097308763645






Muchas gracias por este artículo. Muy esclarecedor. Me da argumentos reales y bien documentados para utilizar cuando encuentro personas que hablan las maravillas del uso de sustancias. Muy agradecida.