Por donde se le mira, por donde se camine, India es colosal. Por sus cuatro puntos cardinales, condensa historia. Un territorio minado de mitos y leyendas, y aunque todo el planeta podría presumir de encantos y magias, los dioses del Sanathan Dharma constituyen un andamiaje cultural, milenario, único, de una no menos colosal influencia sobre sociedades que han tomado de manera directa o indirecta de esta fuente inagotable.
Esta Peregrinación al Sur de la Escuela Valores Divinos, liderada por Mataji Shaktiananda, como todo recorrido que se hace al lado del Gurú, es también dejar que la imaginación se anticipe, que los velos de la imposición egoica, se aparten y permitan la entrada de luz, de una frecuencia que es percibida como en aquel verso sánscrito que dice; el que piensa que sabe, no sabe; el que sabe que no sabe, sabe; saber es no saber, y no saber es saber.
Es también aprender a saber, a mirar por donde se anda. En estas gráficas, que de alguna manera hacen síntesis de los encuentros, de los sacudimientos internos de cada quien, del vasto campo del silencio que todos compartimos cuando, se percibe infinitud. Lo es en todas sus lecturas, por ejemplo, el indescriptible templo Ramanathaswamy, muy colorido, porque lo colorido es amor eterno, y es allí donde mora uno de los 12 Jyotir Lingam de la tradición védica; el Rameshwar.
En la peregrinación, un icónico pasaje del Ramayana, texto épico atribuido a Valmiki, toma a los viandantes y los transporta a los primeros días de la construcción del puente que comunicó al sur de India con la Isla de Sri Lanka donde permanecía la raptada Sita, la consorte de Rama. Había que rescatarla, y Hanuman se encargó de concretar la plataforma. Ya, de retorno, todos los peregrinos al despertar, se imaginaron aquel olímpico puente que medía 120 km de ancho y 1.200 km de largo.
Estar allí, e imaginarse las rocas flotantes, a Rama sobre la espalda de Hanuman, y Laksman sobre las de Angada, y los millones de monos, abriendo camino, es una hermosa forma de liberar a Sita en la memoria.










Muchas gracias por compartir. Gracias por tan hermosas imágenes y memorias tan preciosas.