Ervin Laszlo (1932) es un filósofo húngaro, de bajo perfil -y además es pianista clásico- y como pocos en el mundo contemporáneo, ha centrado su interés en el estudio interdisciplinario de los sistemas, un escenario probablemente muy abstracto para el cerebro medio, pero que él ha sabido presentar con sustancia académica y soporte extra cátedra en más de 70 libros, y en incontables ensayos. De uno de sus celebrados textos, “El universo in-formado”, publicado en el 2007, extraemos un poco de su sabiduría, que tiene mucho de fundamentos cuánticos, de ciencias biológicas y cosmología. Uno de sus premisas eternas está impregnada de instrucción védica: “La verdadera evolución es la evolución de la conciencia”.
Parte 2
Introducción al universo in-formado
Más allá de un mundo inundado por los enigmas de las ciencias dominantes, está emergiendo un nuevo concepto del universo, que trasciende las ideas establecidas; en su lugar aparece un concepto nuevo y viejo al mismo tiempo: el universo informado, que tiene sus raíces en el redescubrimiento de la tradición ancestral del Campo Akasha como holocampo basado en el vacío. Según este concepto, el universo es un sistema coherente con un alto grado de integración: un “sistema vacío súper macroscópico”. Su propiedad más importante es la información que es generada, conservada y transmitida y vincula todas sus partes.
Esta característica es totalmente fundamental. Transforma un universo que se dirige a ciegas desde una fase de su evolución a la siguiente, en un sistema estrechamente interconectado que se construye a partir de la información que ya ha sido generada. El universo in-formado es un universo en el que el campo A es un elemento fundamental. Gracias al campo A, este universo es de una coherencia extraordinaria. Todo lo que sucede en un lugar, acontece también en otros lugares; todo lo que sucedió una vez, vuelve a suceder también muchas veces después.
Nada es “local”, limitado a dónde y cuándo suceden. Todas las cosas son globales, efectivamente cósmicas, ya que la memoria de todas ellas se extienda a todos los lugares y en todos los momentos. Este es el concepto de universo in-formado, la visión del mundo que será la seña de identidad de la ciencia y de la sociedad en las próximas décadas. El universo in-formado no es un universo de cosas y sucesos separados, de espectadores externos ni un espectáculo impersonal.
A diferencia del mundo de las principales corrientes de la ciencia, no es ni siquiera materialista. La materia (es decir, la clase de “relleno” del que están hechas las partículas que se unen en núcleos que se unen en átomos que se unen en moléculas que se unen en células que se unen en tejidos que se unen en organismos que se unen en ecosistemas) no es una realidad definida.
Lo que llamamos materia es energía reunida en forma de paquetes de onda cuantizados. La idea clásica de que todo lo que hay en el mundo es materia, y que toda la materia se creó en el Big Bang y que desaparecerá en agujeros negros o en el Big Crunch, es una equivocación colosal. Y la creencia de que cuando sepamos cómo se comporta la materia lo sabremos todo (una creencia que comparten los físicos clásicos y la ideología marxista) es una pretensión colosal también.
Tales visiones han sido desestimadas definitivamente. ¡Hay muchas más cosas en este universo de lo que los científicos clásicos, los ingenieros y los marxistas nunca hubiesen imaginado! Y muchas de las cosas que hay en este mundo son más increíbles de lo que los escritores de ciencia ficción nunca hubieran podido imaginar. Pero la característica realmente importante del universo in-formado no es que la materia no sea su principal característica. Lo verdaderamente importante es que todo lo que sucede en él afecta («informa») a todo lo demás. Esto no es tan extraño como puede parecer: ya hemos observado que incluso en el mar cada cosa afecta a todas las demás. Un ejemplo aún más familiar es el del acuario que algunos han tenido cuando eran pequeños. El hijo del autor, Christopher Laszlo, tuvo uno cuando era adolescente y afirma que la comprensión de lo que ocurre en él es una buena manera de comprender lo que pasa en el universo.
El acuario y el universo in-formado: una metáfora sugerente
Una contribución de Christopher Laszlo
Imagínese que se encuentra frente a un acuario enorme de vista panorámica. Los peces ángel y los cíclidos enanos se deslizan con delicadeza, mientras el guaraní gigante y los barbos tigre de rayas rojas persiguen a irnos cuantos peces carroñeros por los guijarros del suelo. Los neones plateados brillan entre las plantas espada del Amazonas y los helechos de agua africanos.
Pequeñas burbujas de aire ascienden al ritmo del zumbido del filtro eléctrico. De repente, dos submarinos motorizados de juguete son introducidos desde la superficie del agua y se sumergen hasta una profundidad media. Los peces se mueven inquietos y con rapidez alrededor de las paredes del acuario dando unas cuantas vueltas y después se tranquilizan cuando el peligro aparente desaparece.
Ahora observemos de cerca el movimiento de los submarinos. Se bambolean y cabecean con el movimiento de los peces, incluso con las burbujas de aire ascendentes. Cuando se conectan, se deslizan dentro del agua creando pequeñas estelas submarinas que consiguen atraer a los peces y hacen que las plantas se balanceen. En ocasiones, uno de los submarinos arrastra a uno de los peces a su estela, y el pez, como reacción a este movimiento, se revuelve para escapar creando a su vez turbulencias que consiguen que el submarino vire de forma precipitada.
Cada movimiento produce un impacto en todo lo que se encuentra en el acuario. Cada pez. planta, submarino, guijarro o burbuja está conectado por el movimiento a través del agua en forma de ondas.
Aunque no podemos verlas, las ondas que se cruzan dentro del agua transportan información sobre los objetos que las crearon. La estela que produce la hélice del submarino lleva codificado un conjunto diferente de datos al de la ondulación de una aleta dorsal. Cuando las dos ondas colisionan, el submarino y el pez se influencian mutuamente el uno al otro, trasmitiéndose la localización, la velocidad y el tamaño del otro. Estamos observando un modelo simple del universo de acuerdo con la teoría del campo A.
En dicha teoría, la realidad física subyacente es un campo holográfico en el que cada objeto, ya sea una partícula, un átomo, una molécula, una ameba, un ratón o un ser humano, se encuentra conectado con todos los demás objetos. Y cada objeto afecta a todos los demás a través de ondas de presión que literalmente dan forma a las cosas que se encuentran alrededor.
Existen algunas diferencias importantes entre el modelo del acuario y el universo informado del campo A. En el acuario, las ondas contienen “información” así como una fuerza física: podemos sentir el impacto de una onda debajo del agua. En el campo A. las ondas transportan información sin transmitir ninguna fuerza, lo que significa que no podemos sentirlas. En el acuario, las ondas pierden velocidad y finalmente desaparecen.
En el campo A, las ondas nunca se atenúan porque se mueven en un medio sin rozamiento, es decir, sin nada que se oponga a su avance. Estas dos primeras diferencias entre nuestro acuario y el universo aparecen porque el campo A es un medio que, al igual que el helio líquido utilizado en los experimentos de superconductividad, no puede ser medido mediante métodos convencionales. No podemos ver sin sentir las ondas en el campo A. http://www.librosmaravillosos.com/eluniversoin-formado/pdf/El%20universo%20in-formado%20-%20Ervin%20Laszlo.pdf





