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Consciencia

INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y ESPIRITUALIDAD

Margit Flores | SKY Venezuela · 16 de enero de 2025 · 4 min de lectura

INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y ESPIRITUALIDAD

A finales del siglo XIX, el psicólogo y pedagogo francés Alfredo Binetti, o Alfred Binet, como era conocido, estableció pruebas para medir el rendimiento escolar (la escala métrica de inteligencia). Junto a su alumno Théodore Simon, medía la capacidad aritmética, la comprensión y el dominio del vocabulario. Por otro lado, el psicólogo y antropólogo británico Francis Galton (1869), propuso pruebas mentales y sensoriales más sencillas, en las que determinaba “umbrales de percepción, tiempo de reacción, agudeza visual, capacidad respiratoria”, entre otros aspectos de los que “pretendía obtener una medida objetiva de la inteligencia.

Asimismo, en 1904, Charles E. Spearman, psicólogo inglés, expuso la Teoría Bifactorial, en la que consideraba la existencia de un Factor General o Factor G, y otros específicos, dentro de la conceptualización de la inteligencia. Sin embargo, el concepto de coeficiente intelectual (C.I.) lo introduce William Stern en el año 1913, y en 1916 Lewis M. Terman profundiza en el estudio de la escala de Binet-Simon, para luego elaborar las escalas de inteligencia Stanford-Binet y desarrollar, junto a Maud A. Merrill, lo que se llamaría la Medida de la Inteligencia Terman-Merrill, en el año 1937.

Fue entonces, en el año 1938, cuando Louis Leon Thurstone expuso una teoría multifactorial que permitió mejorar las pruebas de inteligencia a través de lo que llamó Aptitudes Mentales Primarias. Raymon Cattell, psicólogo británico, nacionalizado estadounidense, creó por su parte subdivisiones en el Factor G, bifurcando esta teoría en inteligencia fluida e inteligencia cristalizada, aplicando el método científico desde un análisis factorial de los aspectos ya estudiados de la inteligencia en general.

Es en 1950 cuando ocurre, lo que dejó un marcaje definitivo en nuestra historia contemporánea: Alan Mathison Turing, un británico matemático, filósofo e informático teórico, comienza el hito de lo que hoy se conoce como inteligencia artificial (sin acuñar ese término, por supuesto), luego de escribir su artículo “Computing Machinery and Intelligence” (en 1950), en el que expone argumentos que determinan la capacidad inteligente de una máquina. Hoy día sabemos que esta inteligencia es la tecnología que busca crear procesos análogos a la mente y su conexión con el sistema humano, por medio de la metáfora computacional, concepto que utiliza la psicología cognitiva, la neurociencia y la neurofilosofía.

En esos primeros pasos, Turing se enfocó en el estudio de la mente humana a través de la física y la mecánica cuántica, para resolver la paradoja mente/materia. Es cuando el interés por la medición de la inteligencia humana decreció y hubo un enfoque hacia el dilema entre lo genético y lo social, con las consabidas disputas sobre la heredabilidad del coeficiente intelectual. Turing fue el primer científico en preguntarse si las máquinas podían pensar.

A simple vista la IA carece de conciencia y de capacidad para el autoconocimiento, sin embargo, los tecnólogos seculares están convencidos de que todo es sustituible y programable en las lides de la tecnología. Claro que es notable que la IA iguala muchas capacidades humanas y pareciera, por lo vertiginoso de su avance, que no hay escapatoria. Los dispositivos se han vuelto indispensables en la vida humana y la abrumadora comercialización de los mismos, en sus actualizaciones, impiden frenar ese caudal que arrastra al discutible progreso tecnológico.

Si acaso no se tiene el último modelo de dispositivo, en cualquiera de sus formas, se corre el riesgo de caer en caducidad, salir del circuito tecnológico y pasar a una nada: no existes en este mundo doblemente virtual. Pero si la decisión es mantenerse en ese caudal, las reglas serían dejarse llevar por esa marea que deja el marcaje definitorio de lo que se espera de esta humanidad, un cambio total en su estructura original.

Pero, ¿cuál es el rol de la espiritualidad en todo el horneado de la existencia que lleva a cabo la IA? Al parecer, esa estructura original, en la que se ha fundamentado toda espiritualidad trascendente, podrá fecundar este nuevo sistema, aparentemente disímil e inconexo. Sin aspiraciones premonitorias, fácilmente se podría intuir que, con el tiempo, quedarán huellas, suerte de señales, especie de rutas que podrían ser mucho más difíciles de descifrar. Por lo visto, no será a través del campo electromagnético originalmente diseñado que se darán las conexiones, pero muy seguramente actuará la remembranza, los vestigios de memoria celular que podrían activar el gen original.

La IA avanza a pasos firmes y los sueños y ansiedades humanas siguen latentes. En el ámbito de las reconfiguraciones futuristas, lo más tenebroso será la forma inconsciente en que hoy se crea y cocrea, basado en lo que se ignora de la estructura original, obviando lo subyacente, lo fundamental y, por ende, torciendo el camino que se surcó para conectar con la esencia verdadera.

Sería igual decir que entramos, sí, en una globalización, pero que parte de una conciencia de unidad falseada, re-virtualizada, a través de una nueva matrix, red o lattice, que atrinchera los tentáculos del karma, en vez de liberarlos.

Fuentes:
MORA M. JUAN A. Y MARTÍN, J. LA ESCALA DE LA INTELIGENCIA DE BINET Y SIMON (1905) SU RECEPCIÓN POR LA PSICOLOGÍA POSTERIOR. Revista de Historia de la Psicología, vol. 28. 2007.
CORNEJO, RODRIGO. ¿SE PUEDE MEDIR LA INTELIGENCIA?. EL COEFICIENTE INTELECTUAL Y EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO. Artículo publicado en Boletín Mediar Nº15 año 2003 Centro Desarrollo Cognitivo, Universidad Diego Portales
A. M. TURING. Computing Machinery and Intelligence. (1950) Mind 49: 433-460. Disponible en: https://www.csee.umbc.edu/courses/471/papers/turing.pdf
https://www.cultura.gob.ar/alan-turing-el-padre-de-la-inteligencia-artificial-9162/

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    1 comentario

    • Andrea Pérez

      12 de febrero de 2025

      excelente articulo, muy acorde a las reflexiones que son importantes en estos momentos, hay que seguir fomentando las posturas humanas y espirituales frente a esta realidad

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