¿Quién habla de victorias? Sobreponerse es todo.
Rainer Maria Rilke
Nuestra experiencia de vida conlleva un sinnúmero de intercambios y decisiones que nos van colocando por ley de causa y efecto en un fluir constante de actividad a partir de la cual configuramos y reconfiguramos nuestra realidad.
Desde que nacemos o incluso antes, establecemos contactos con los primeros vínculos que inciden en la forma como aprendemos a relacionarnos, identificarnos y comportarnos. En todo caso, la naturaleza de la familia y su composición dadas las elecciones del alma, son habilitadores evolutivos donde el calificativo de bueno o malo no cabe, aunque algunos así lo consideren.
Mas allá de la familia el siguiente ámbito es la sociedad con la cual bajo formatos preestablecidos, se delimitan los espacios y formas en esquemas de educación, trabajo, entorno social y natural. Allí se amplía el abanico de relaciones y se derivan combinaciones infinitas de intercambio.
Y en medio de todo esto, nos conectan las emociones y sentimientos producto de lo esencial que es para el ser humano ese relacionamiento e intercambio. Muchos ignoran esto que sienten, hasta el punto de desconocerse, otros se abruman y deprimen cuando el miedo y la incertidumbre de su propia verdad los arropa, y hay quienes logran en medio de la marea de emociones y locura, asentar y superar la adversidad que la vida ofrece tantas veces.
Llegamos a experimentar tanto y tan rápidamente que no logramos dimensionar ni hacer síntesis para entender lo que ocurre. Vidas para unos llenas de sentido y alcance, en contraste con otros que caen en la desdicha dados contenidos internos que le condicionan el hacer frente a la desventura.
Pareciera que ante esto habría que luchar y vencer, pudiendo ser más importante para el ego sentirse vencedor sin permitir que se dé el proceso de resiliencia del cual salimos fortalecidos y transformados ya que nuestra elección va más allá de la aceptación, puesto que se llega a una actitud para disponerse frente a la vida desde otra perspectiva.
A esto se refiere el poeta Rainer María Rilke en su frase “¿Quién habla de victorias? Sobreponerse es todo”, la cual es el cierre de un poema dedicado a un amigo suyo que se quita la vida. Y en la semblanza que le hace a su vida y constante vacío que lo condujo a este desenlace, hace un recuento de lo difícil que ha sido vivir para su amigo.
Las victorias se originan en la batalla que les antecede, y a veces no hay condiciones para darlas; de modo que, a falta de éstas, hay que estar atentos, y reconocer que no tenemos las herramientas o armas y que la sensatez conlleva aproximarse a experimentar las emociones para aprender y reajustar nuestra actitud y disposición frente a la vida y nuestro entorno.
Es cuestión de actitud y disposición porque únicamente depende de cada uno, nadie puede experimentar en cabeza de otro esta dinámica en el cual el saberse comprendido y amado puede sumar en búsqueda de equilibrio, pero todo será en vano si la persona que se esté observando, logre ver-se cabalmente y aceptar-se para solo y simplemente SOBREPONER-SE… es todo.
Fuentes consultadas: ¿QUIÉN HABLA DE VICTORIAS? SOBREPONERSE ES TODO (UN POEMA DE RILKE)






Excelente artículo me gustó mucho bendiciones