Jonathan Edwards, teólogo, filósofo y misionero puritano estadounidense, nació en East Windsor, Connecticut, el 5 de octubre de 1703, en el seno de una familia de pastores. Recibió una severa y buena educación en casa; bien preparado ingresó en la Escuela Colegiada (1716), más tarde Universidad de Yale, graduándose como el mejor en 1720.
Entendió la naturaleza como obra divina, estudió a Isaac Newton y John Locke, quiso refutar científica y filosóficamente el materialismo y el ateísmo, se opuso al alejamiento de la fe asentada en el corazón y al alineamiento con la razón. Sustituyó a su abuelo materno como pastor en Northampton (1729); su prédica era llana y sencilla, sin gesticular ni elevar la voz, plena en sentimiento, emoción y posturas que ahondaban en la teología y doctrina calvinistas.
Desde 1733 se produjo un renacimiento religioso: en seis meses recibió a 300 personas en su iglesia, conversiones que estudió y plasmó en un escrito. Este evento se expandió por Connecticut, se arraigó en Nueva Inglaterra y reverberó en el Reino Unido, consolidándose durante el Gran Despertar (1739-1740). “Pecadores en las manos de un Dios enojado”, uno de sus sermones más célebres, y conmovedoras prédicas del británico George Whitefield, nutrieron el proceso.
La ortodoxia reaccionó contra Edwards quien respondió con escritos como el “Tratado de los afectos religiosos” (1746), pero por sucesivas diferencias, particularmente la relativa a la “Cena del Señor” como sacramento de conversión, fue despedido en 1750. Realizó trabajo misionero en Stockbridge y escribió cuatro tratados teológicos, entre ellos, “Libertad de voluntad” acerca del libre albedrío.
Fue un prolífico escritor y tenía en proyecto una teología basada en la combinación de materiales bíblicos, históricos y sistemáticos, cuando aceptó presidir el New Jersey College (luego Princeton) en febrero de 1758.
Murió de viruela el 22 de marzo de 1758.





