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Consciencia

LA   ETERNA SALVACIÓN

Fabiola Larriva | SKY Ecuador · 26 de octubre de 2023 · 4 min de lectura

LA   ETERNA SALVACIÓN

El cristianismo acepta la salvación como la liberación de la esclavitud del pecado y la condenación.  En la iglesia católica el tema de la salvación fue creado en el Concilio de Florencia de 1434 donde se dice que fuera de la iglesia, no hay salvación.  Por tanto, ¿Cómo manejamos el carácter sagrado o divino de la salvación?

Más adelante, el concilio del Vaticano de 1458 lo cambió, y acuñó que las demás religiones tenían algo de verdad, sin embargo, en el 2000 se borra el Dominus lesus y se dice que todo diálogo con otras religiones cuando participa en él, un católico tiene que saber que su fin es la conversión de los demás. 

Por lo tanto, fuimos un poco en retroceso y los conceptos utilizados por el cristianismo tienen una connotación dualista donde se puede mencionar el cielo y el infierno, la condena y la salvación, como parte de una fórmula de escape para que el alma no quede atrapada en el pecado y muerte.  En el libro sagrado de la Biblia se menciona que Dios nos ofrece la salvación por medio de Jesucristo.

¿Pero qué es realmente la salvación?

Dentro de la tradición judeo-cristiana, hay términos que nos dan pista de lo que hay más allá, incluso de lo que hubo más allá y se nos ocultó deliberadamente. Es interesante ver la relación entre los términos redención y salvación, por ejemplo. El primero refiere a una especie de rescate del Alma, ya que es un término que proviene del latín redimere que significa “volver a comprar”, es decir, rescatar del pecado, que incluye el pago que hizo el Cristo al morir en la cruz.

La salvación, en cambio, es lo que se obtiene por esta misma redención de Cristo, hay un concilio (externo, por lo demás), al no estar enemistado con Dios (externo, por lo demás, sin imagen y semejanza), lo que resulta en una gracia para el alma, que es lo que finalmente salva.

Sin embargo, San Pablo, o Saulo de Tarso, como se conoció, dijo en sus cartas a los romanos (Romanos 10:13) que todo aquel que invoca el Nombre de Dios alcanza su redención.

¿Cuál es el nombre de Dios? En muchas tradiciones se nombra a Dios, de distintas formas, claro está. ¿Qué misterio está detrás, por ejemplo, de cada una de las letras pronunciadas a Moisés en aquella cumbre donde “Dios” le habló? ¿Quién fue ese Dios? ¿Realmente escuchó claramente Su Nombre?

Hay muchos nombres de Dios en este planeta y quién dice que el verdadero es uno, está haciendo una interpretación racional del asunto. El verdadero es Uno, ciertamente, pronunciado en muchos. De allí que el mito del Diluvio Universal se repita en variadas culturas, con los mismos personajes, con distintos nombres.

Si varían los nombres, el personaje, sin embargo, sigue siendo el mismo, o Él mismo, Aquel que es imposible nombrar desde la racionalidad de la mente, Aquel, que solo se podría experimentar.

Todo esto nos lleva a reflexionar en vertientes en las que no hay sectarismo porque son universales. En el Sanatam Dharma, por ejemplo, se expresa claramente que la liberación del alma del ciclo de la muerte y la reencarnación es alcanzar la Supraconsciencia.  La  salvación, o la realización del Ser en el alcance de la Conciencia Crística, que consiste  en saber  que somos física, mental y espiritualmente  uno con la omnipresencia de Dios, que el orar más que una necesidad o petición para que eso externos acuda a nosotros, no hace realmente que  Él venga a nosotros, sino que no solo estamos  próximos a Él en todo momento, sino que además la omnipresencia de Dios es nuestra  propia  omnipresencia  y nuestro Ser es y será invariablemente  parte de la Divinidad.

Este estado de Supraconsciencia o de liberación del alma solo se puede alcanzar a través de un Sat Gurú, un maestro espiritual verdadero, ya que Él es el vehículo de Dios.  La realización del propio Ser del discípulo constituye el único propósito del Gurú.  El Gurú ofrece a Dios el amor que recibe del devoto y la práctica correcta de las técnicas del Yoga desarrolladas en la antigüedad por los sabios de la India, puede conducir al devoto a la realización de Dios. Así como la ola se funde en el océano, el alma humana se realiza a sí misma, en este estado, como el Alma omnipresente.

Las circunstancias y los ambientes en los que se ha desarrollado la vida de los que han alcanzado la liberación final del alma es muy variada, ellos reflejan la capacidad de reflejar la imagen divina en su interior, independientemente de las condiciones externas. Ellos representan cualquier papel de acuerdo a la voluntad de Dios.

Alcanzar la salvación del alma o liberación final significa entonces poseer el poder de actuar guiado por el alma, y no por las compulsiones de los deseos y de los hábitos. La obediencia al ego conduce a la esclavitud y la obediencia al alma lleva a la liberación.  La liberación tendrá el alcance que nos propongamos de acuerdo a lo que desde nuestra alma deseemos, lo que se resume en “hágase Tu Voluntad y no la mía”.

Bibliografía:

  1. Máximas  de Paramahansa  Yogananda. Self Realization  Fellowship, Los ángeles, California.  2001
  2. www.enlace judío.com/2011/09/02
  3. Autobiografia de un Yogui.  1991.
    Foto: https://www.humanium.org/es/dia-de-la-abolicion-de-la-esclavitud-la-lucha-no-ha-terminado/

1 comentario

  • Juan Pablo Olivo C

    1 de noviembre de 2023

    Entonces la frase “hágase tu voluntad y no la mía “ solo es válida en el momento en que logremos la unión con el Cristo. O sea hasta que podamos reflejar a Dios. Ser uno con Dios.

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