El año culmina ataviado, recargado, envuelto en mucho más de lo mismo, materia de la cual no se ha podido deslastrar la civilización desde hace siglos, y por más que intentemos comprender al universo, el solo hecho de no tener el mínimo de conciencia para aplacar los conflictos bélicos, de escrutar esa mirada obsecuente que nos exige nuestro ser para armonizar, impide que exploremos el mundo de la perfección completa. La tragedia, la comedia, el drama humano, todo el paradójico tinglado que ha producido el hombre para negar su expansión hacia la luz, su empeño en residir en los niveles inferiores de existencia, convierte el propósito de amor, en un despeñadero.
¿Se ha salido de un precipicio con la frente digna y convencido de que toda derrota, si es que existe, es una lección de vida para crecer y sanar? Ciclos tras ciclos y las emociones son las mismas. Periodos tras periodos, y el bien y el mal, se reacomodan en un intento por ver quién impondrá sus escrúpulos y entendimientos. ¿Es la dualidad un despropósito? Las influencias de Saturno están allí. Y Saturno también es el padre del tiempo. Cronos. Sí, tiempo en lugar de espacio. Este es es el fundamento primordial de nuestra existencia, ya que, sin el tiempo, el espacio carece de significado y no hay cambio ni movimiento.
Esta editorial, que nos permite decir adiós a un convulso y fructífero año 2024, y dar la bienvenida a otro no menos crispado y fecundo 2025, intenta presentar varios textos que orbitan en torno a Shaní, su magnitud, su dignidad, su generosidad y su ley. En la travesía, previa mirada al entorno, a la profundidad, a la trastienda, retrocediendo un poco el calendario, nos situamos en esa odiosa cadena de enfrentamientos, la perpetua belicosidad, porque es en esa frondosa dualidad, luz-oscuridad donde emerge Saturno, y aplaca, de acuerdo con el cobertor kármico de los involucrados. Su justicia es implacable.
Hay un episodio que es de considerable importancia, ya que es desde allí cómo anticipamos y nace esta hermosa propuesta editorial en torno a Shaní. Nos referimos a la telenovela mitológica “Karmaphal Daata Shani” monumental serie producida en India, con más de 300 capítulos, y que gozó de enorme respaldo y elogio durante su proyección oficial entre los años 2016 y 2018. Y las cosas bien hechas, bien explicadas, y sobre todo, apegadas a sus esencialidades, con un consciente respeto al mito y a las formas de conducir todo el piélago de enseñanzas, no se diluyen en el tiempo ni pasan de moda.
Al contrario, van fortaleciendo nuestro entendimiento, y en estas peculiaridades de producción, la historia se basa en la vida del dios Shaní, sus dificultosos primeros años de vida, y para darle al apasionado guión el esplendor de su inquietante configuración, muestra a Vishnu y a Shiva como sus mentores. Una vez expuesta la naturaleza de la dificultad, la espesura del conflicto, se impone su resolución. Todo en ley.
Por otro lado, es lícito plantearse que esa mirada fulgurante de Shaní, hacia su padre, Surya- este lo miró de manera discriminatoria, horadando su dignidad, por la piel morena de su hijo, y hasta negándolo, qué clase de hybris -construye una forma de relación por fisura. El poder que representa Saturno no tiene filtros. Encarnizado, severo, y en especial, cruel. Y no es que anda distribuyendo el bien y el mal a su antojo. Quien procede mal, le va mal. Quien procede bien, le irá bien. ¿Cuesta tanto entender lo manifiesto en este plano?
Y no solo la explosiva mirada saturnina, sino la maldición que lanzó hacia Surya, diciéndole que él también se volverá negro. Y, en efecto, se concretó. La conexión fue muy rigurosa. De modo que Shiva al nombrarlo dios de la justicia, modeló en sus formas, los gestos más parciales y equitativos que pudieran ser encarnados por la humanidad. Ahora que se aproxima un nuevo año, dentro de la misma oscilación de millones de años, convendría tener a Saturno presente, sobre todo, ese costado que representa los límites y las restricciones, en especial, para combatir la confusión y la anarquía, latentes.
Referencias:
Ruiz Moreno, Javier. Acerca de la importancia de Saturno y su verdadera historia. 2024.






me gustó mucho este artículo 😃