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Mirada Interna

LA EXPANSIÓN DEL DEMIURGO ARTIFICIAL

upaninews · 8 de junio de 2023 · 4 min de lectura

LA EXPANSIÓN DEL DEMIURGO ARTIFICIAL

Hay que sacarle el pecho al futuro, pero no desde lo que creemos saber, sino desde lo que nos imaginamos. Aunque el sano ejercicio de impulsarnos, de mirarnos en perspectiva, no hace otra cosa que enfatizar en una invalorable enseñanza de la Escuela Valores Divinos, según la cual a las leyes cósmicas no hay que descubrirlas; hay que recordarlas. Visto así, el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial, IA, como el carburante irrefutable, determinante, de las farras transhumanistas, estuvo en nosotros, en un código que probablemente sacudíamos, dado que el origen estelar de nuestro diseño, se nos ha olvidado.

No hay cómo evitar la naturaleza cíclica de nuestro devenir. Vamos y venimos, siempre, impregnados de cosas que estamos obligados espiritualmente a recapitular, y sanar. Y el tesoro de la memoria, que lo es en la medida del despertar, en la medida de que sepamos comprender que somos un fractal de la consciencia cósmica, nos afianzará en estos tiempos donde prevalece la simulación, la involución y el hastío.

Pero, no seamos apocalípticos, porque hay que saber mecerse en los balances. Veamos. Raymond Kurzweil, tecnólogo estadounidense, uno de los decanos de las predicciones tecnológicas, autor de libros (La era de las máquinas espirituales, Como crear una mente) que han movido a la reflexión pública sobre el destino del hombre en todo el maremágnum informático-científico –algunas veces pensamos que viene del futuro– ha señalado que la “singularidad” es un tiempo venidero, mediante el cual, el ritmo del cambio tecnológico será tan rápido, y su repercusión tan profunda, que la vida humana se verá transformada de forma irreversible.

Hace rato que lo estamos viviendo. Pasos de gigantes, sí, en eso anda la IA, y a la vista de nuestro razonamiento, las huellas del cíclope están definiendo una civilización. No hay conjuras ni necios; solo hábitos y la hechura de un experimento que trasciende la imaginación de Mary Shelley, la autora de Frankenstein o el moderno Prometeo. ¿Acaso no es la IA una especie de opresión, que esclaviza al hombre, lo niega, recordándole que la hybris a la que se somete, le niega el paso hacia el autoconocimiento?

Kurzweil, transhumanista a rajatabla, una de las gemas cerebrales de Silicon Valley, reconoce que pronto, muy pronto, la IA será realmente inteligente, y que conseguirá, en el 2029, superar al test de Turing. Este demiurgo artificial, en breve, estará en capacidad de reflexionar, de demostrar su comprensión del lenguaje, su sentido común, memoria, su conocimiento del mundo, y otras categorías que dejan al ser humano, como sobrando en el planeta. Su expansión es inevitable. Para el 2045, según Kurzweil, estará resuelto la conexión del cerebro humano con la IA –entiéndase la fusión– para potenciar nuestras habilidades. Eso lo denomina singularidad.

“Así, comprender la singularidad cambiará la perspectiva sobre la relevancia de nuestro pasado y sus repercusiones en el futuro, ya que su comprensión cambia intrínsecamente la visión que cada uno tiene de la vida en general y de su propia vida en particular”, apunta Kurzweil, quien insiste que la singularidad es una oportunidad para que los seres humanos mejoren.

Otra inteligencia, no artificial, considerado por los supremacistas de la IA como el Padrino de ésta, es el británico Geoffrey Hinton, uno de los pioneros, alma que recientemente huyó de los estertores de Google, –su vicepresidente de ingeniería– ya que lamenta, a sus 75 años, haber dedicado tanto tiempo a ese monstruo. ¿Conciencia atormentada? “En los últimos meses los laboratorios de IA han entrado en una carrera sin control para desarrollar e implementar mentes digitales cada vez más poderosas que nadie, ni siquiera sus creadores, pueden entender, predecir o controlar de forma fiable”, recalcó Hinton, a El País, de Madrid.

Hace rato que se habla de los peligros de la IA, y sus creadores podrían repetir el mismo pasaje de Robert Oppenheimer, el director del proyecto Manhattan, donde se desarrolló la bomba atómica en 1945, quien, atribulado –no pudo sacudirse el sentimiento de culpa– por el descontrol de su invento, citó al Bhagavad Gita: «Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos».

El UpaniNews, consciente del libertinaje que se avecina, el cual ya está dando sus frutos, las redes infestadas de falsos textos, fotos, videos, el imperio de la mentira en constante acecho, preparó –no sin las dificultades propias del advenimiento de un artilugio que impone rutinas, habilidades, que nos enfrenta a dilemas éticos– una edición, cuyas firmas de los texto fueron soslayadas, a propósito, para dejar en el lector en el juego, anti IA, de captar cuáles de esos artículos fueron procreador por la IA, y cuáles no.

Ya lo dijo Hinton que viene del futuro, como Kurzweil: “Soy solo un científico que de repente se dio cuenta de que estas cosas se están volviendo más inteligentes que nosotros”.

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2 comentarios

  • Paula Montoya

    10 de junio de 2023

    Desearia alejarme y a mis hijas de tanta virtualidad

  • Nidia Carrizales

    8 de julio de 2023

    El inicio AI era para ayudarnos y tener mayor elevacion de nuestra consciencia y ahora que VA a suceder hemos Perdido El Camino hacia El Bien (del ser humano…aun no hemos resuelto El hambre del Mundo…Estoy confundida me gustaba mucho la Ai and is going on now

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