Un tema como la humildad o la falsa humildad podría parecer un poquito anticuado hoy, cuando poco a poco se va perdiendo ese valor humano. La humildad, la bondad, está presente en las sociedades humanas y en los individuos, pero es un logro, es el resultado de acciones positivas. La humildad no se decreta, se llega a ella a fuerza de convencimiento y de amor, como resultado de una exploración sobre nosotros, como resultado de querer ser bondadosos, ser humildes.
Para llegar a ser humilde necesitamos un buen corazón, necesitamos que este se exprese no como una falsa modestia, aun cercana a la soberbia. Para la verdadera humildad se debe también llegar a tener una elevada consciencia y en especial, voluntad de propósito, una voluntad sana y sin condicionantes. Cuando partimos de que la falsa humildad es producto de la falsa piedad, todos nuestros actos están impregnados de esta energía antagónica a la luz.
La humildad en algunas religiones es vista como una virtud, está presente en el cristianismo, en el hinduismo, en el budismo, islamismo, entre otras. Una virtud cristiana, resaltada, es la humildad. En el budismo la humildad es una de las maneras de actuar más importantes, ya que un aspecto que debe estar presente, la práctica meditativa y la vida cotidiana, debe llevar a quien tiene una práctica espiritual a vivir y a relacionarse con los demás a través de una actitud de humildad.
En los senderos espirituales esa condición es determinante. Es una tarea propia, pero también es parte del resultado a transitar el sendero del conocimiento interior, de la transformación interior, la cual se consigue con el desapego en los logros, pero también en la valoración del principio de humildad, que solía ser en el mundo antiguo, un principio valorado y practicado por el verdadero sabio, por el portador del verdadero conocimiento. Gracias a la humildad podemos ver la realidad tal como es y nos enseña nuestro lugar en el universo.
El ego y la humildad son excluyentes. Ésta es un logro que se puede alcanzar con el constante trabajo y voluntad. Un reconocido maestro de la India, con larga trayectoria espiritual, Shibendu Lahiri[i], al hablar de la importancia de la práctica de un Kriya Yogui, está también considerada la humildad; dejar al lado la vanidad. Cuando se practica el Swadhyaya, es decir el conocimiento de uno mismo, siendo este proceso posible gracias a la presencia del Gurú, hay que seguir algunos pasos: 1. Swadhyaya es el conocimiento de uno mismo, a través de la práctica del Kriya Yoga; 2. Viaja a la observación de ti mismo, hacia el interior percibiendo el Todo; 3. A través del discernimiento y a través de Tapas, acción que te lleva a la verdad fuera del camino del ego, de la vanidad, de los intereses creados, puedes llegar al Ishwara pranidan, a la Verdad Suprema, a la que se alcanza gracias a una verdadera práctica, la del Kriya Yoga, que permite llegar a esta verdad inmensurable y omnipresente.
La humildad genera un importante fruto, cuando el individuo deja la vanidad externa, por la verdad interna y la plenitud espiritual en la vida.
Fuente:[i] Shibendu Lahiri. Jesús y el Kriya Yoga. https://lailuminacion.com/jesus-y-el-kriya-yoga/
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La humildad tiene q ver con la sencillez de alma consviey q todos estamos unidos y solo aportamos un granito de arena con bondad