En la última década, y particularmente luego del periodo de aislamiento producto de Covid19, la cantidad de personas que trabajan remotamente, o desde casa, ha crecido exponencialmente. Esto no es un fenómeno nuevo. La pandemia más bien precipitó estas formas laborales.
Como cualquier situación vital, trabajar por Internet conlleva sus propios desafíos y es ya bastante lo que se ha hablado y escrito al respecto. Problemas como sedentarismo, tensiones familiares producto de la convivencia intensiva, aislamiento social, o inestabilidad emocional, son algunos de ellos. Sin embargo, llevado de una manera atenta y saludable puede representar una situación favorable en términos de autoconocimiento y avance en el sendero interno
¿Cómo lograr un aprovechamiento consciente del trabajo remoto?
En su libro “El arte de cultivar una vida con sentido”, la periodista estadounidense, Emily Esfahani Smith se pregunta sobre la diferencia entre ser feliz y hallar sentido en la vida, resaltando que nuestra cultura está obsesionada con la felicidad. Afirma que perseguir la felicidad puede hacer a la gente más infeliz aún, y precisamente la depresión y la ansiedad están fuertemente ligadas a la falta de sentido en la vida.
Al respecto se preguntó cómo podemos vivir de manera más significativa y para averiguarlo pasó varios años entrevistando a cientos de personas y estudiando psicología, neurociencia y filosofía. Su conclusión se resume en los que llama los cuatro pilares de una vida con sentido: pertenencia, propósito, trascendencia y narrativa.
Define pertenencia como el hecho de sentirse valorado y valorar a los otros por lo que intrínsecamente somos, lo cual proviene del amor. Propósito, como el acto y la satisfacción de servir, sea por medio del trabajo o cualquier otro tipo de acción en beneficio de otros. Entiende trascendencia como sentirse en conexión con una realidad superior. Y explica que la narrativa tiene que ver con el relato que nos contamos y contamos a los otros sobre nuestra propia vida: las mismas circunstancias vitales pueden generar infelicidad o plenitud, todo depende de la historia que construimos en torno a ellas.
Al revisar el trabajo por Internet, desde este marco de referencia, no es difícil reflexionar sobre cómo el sentido de pertenencia y el propósito de servicio pueden verse empañados. Toda interacción humana con los compañeros de trabajo así como con los beneficiarios del propio servicio, está mediada por el frío velo que interpone el canal digital.
Podríamos decir también que el tiempo y energía ahorrados en transportes y en la demandante vida de oficina, con ayuda de la disciplina y voluntad justas, podrían enfocarse en prácticas de introspección y autoconocimiento.
Es interesante el hecho de que Esfahani Smith, haya encontrado que la narrativa juega un papel determinante en el sentido – o falta de éste – que hallamos a nuestra vida, lo cual está estrechamente relacionado con la manera cómo nos responsabilizamos de nuestra situación vital. Podemos sentirnos víctimas de una situación de trabajo remoto, o por el contrario inmensamente agradecidos por lo que ello nos permite.
A propósito viene bien revisitar el concepto de Dharma: la ley superior, el propósito por el que nacemos en el mundo y cómo al actuar en alineación con éste contamos con una base ética sobre la cual vivir, siendo conscientes de cada pensamiento, palabra y acción.
Para el alma no existe diferencia entre lo espiritual y lo material. Nuestra tarea es recordar que tenemos la posibilidad y la elección de alinear cada pensamiento, palabra y acción con el Ser. De esta manera, avanzar en el sendero espiritual deja de ser experimentado en oposición a las responsabilidades cotidianas.
Estamos condicionados por nuestro entorno, por lo que conocer el mundo interior requiere también entender el mundo exterior. En el contexto del trabajo desde casa, el entorno se vuelve a la vez difuso y extremadamente amplio. Difuso, en tanto perdemos cercanía con aquellas personas con las que y para las que trabajamos cotidianamente, lo cual puede generar un efecto burbuja que podría llevarnos a una cómoda zona de no exposición a la fricción que da la convivencia con otros, de la cual sabemos provienen profundos estímulos para el autoconocimiento.
El contexto se torna tan extenso como Internet, con su desborde de contenidos de toda índole y su inagotable fuente de distracciones.
Así que, considerando los pilares propuestos por la mencionada autora, tenemos la posibilidad de identificar las particularidades de una situación de trabajo remoto para comprender lo que ésta representa para nuestro Dharma. Ser conscientes de los desafíos que presenta en términos de nuestro sentido de pertenencia y propósito de servicio, lo cual requiere de una gestión consciente por nuestra parte.
Representa también oportunidades de trabajo interno en pro de nuestro autoconocimiento, y que esto demanda firme disciplina y voluntad. Y finalmente, que la narrativa que construyamos será determinante para el sostenimiento de nuestras intenciones en torno al trabajar desde casa.
Fuentes consultadas:
- Emily Esfahani Smith. Hay más en la vida que ser feliz. TED.
- Pragati Dubey. On remote work and the spiritual path.






Excelente información.