Así como el sol sale para todos, la noche más luminosa del año es para todos, aunque no es vivida así en este planeta por quienes lo habitamos dado que nos encontramos no solo en diferentes niveles de conciencia sino también, influenciados – pareciera- por prácticas culturales cada vez más distantes de crear la atmósfera adecuada para aprovechar lo que sucede una noche como esta.
La tradición védica celebra cada año entre febrero y marzo, en el catorceavo día lunar de la luna menguante del mes de Phalgun del calendario hindú, el que se considera el momento más auspicioso de todo el año para el avance espiritual en términos de que el planeta recibe sin interferencias el mayor flujo de fotones que impactan con esta fuerza lumínica todo nuestro campo electromagnético.
Al margen de las creencias religiosas y espirituales, lo que sucede es un hecho cuántico poderoso y de elevada frecuencia, que, por desconocerlo, no quiere decir que no está sucediendo. De ahí que mientras se logre no solo acceder a estas verdades sino experimentarlas en esta existencia, bien habrá valido disponerse para recibir esta bendición.
Las aproximaciones más exactas conllevan la ejecución del ritual que acompaña la invocación de fuerzas lumínicas que asisten este planeta, para quienes desde sus creencias varía el nivel de experiencia de un momento como este dadas las distorsionadas consideraciones que minimizan en términos transaccionales la asistencia de la luz.
Hay desde quienes se quedan en una participación limitada a peticiones vanas y superficiales, hasta quienes de otro lado se activan con elevadas prácticas de mantras y ofrendas que invocan e impregnan la fuerza que se nos entrega en esta noche. De ahí que según la disposición que corresponde al entendimiento, habrá una conexión más exacta.
Paradójicamente en varios lugares del planeta coincide esta noche, así como sus días previos y posteriores con la realización de carnavales, famosos algunos de ellos como el de Venecia, Rio de Janeiro, Barranquilla entre otros, que suceden paralelamente en este período del año correspondiendo a un intervalo entre los meses febrero y marzo del calendario gregoriano para occidente.
Esto deja ver los contrastes en los que la humanidad se mueve, siendo en algunos casos como este, antagónicos, al suceder un hecho cósmico bajo el cual millones de almas se consagran con propósito de transformación y avance espiritual mientras otros millones deambulan, desfilan y se entretienen – algunos desconociendo – las mareas de oscuridad que se alimentan en estos festejos en apariencia culturales, pero en realidad con profusos alcances negadores de la luz para el hombre.
Indistintamente de cuál fue su origen, la dinámica temporal de estas festividades llamadas carnavales pone en evidencia la forma en que se sabotea desde hace miles de años, lo que el cosmos nos ofrenda en esta noche de la cual venimos hablando y que hemos referido como la más luminosa en términos de carga fotónica para el planeta.
Cuando hablamos de fotón, nos referimos a la partícula elemental de la que se compone la luz y a la vez el quantum de energía portadora de formas de radiación electromagnética que, según la aproximación, su importancia tiene alcance en aspectos físicos, químicos, biológicos y lo más importante trascendentes desde lo que es nuestra configuración energética como seres evolutivos.
Escenarios así nos muestran el valor de nuestra acción avocada a participar de las dinámicas lumínicas. Mientras más conciencia vayamos ganando de nosotros mismos y de las dinámicas del universo que habitamos, nos dispondremos a actuar en consecuencia para configurar juntos una estructura de seres capaces de reconocer las mas potentes fuerzas transformadoras y disolutoras de la oscuridad que contenemos, invocando nuestra más pura y hermosa esencia: LA LUZ.
Foto: Escuela Valores Divinos-Mahashivaratri2023
Fuentes consultadas
https://estudiosvedicosclevevd.org/
https://magazine.caser.es/estilo-de-vida/carnavales-importantes-mundo/
https://www.sea-astronomia.es
https://www.sveasolar.es






En este momento de la tierra es cuando nosotros como seres que buscamos el amor y la luz de Dios, decretamos ver ¨»La tierra libre gobernada con amor divino y justicia».