Dentro de los campos filosóficos y espirituales, la voluntad siempre ha sido un elemento difícil de comprender en su totalidad; cómo funciona, de dónde proviene, dónde habita, cuál es su propósito, por qué existe. Sabemos que está allí porque resulta inherente en nuestro día a día, la asociamos con disciplina, entrega, constancia, y resulta siendo el opuesto a la pereza y el deseo, aquellos impulsos que seguimos sin darle cabida a nuestro discernimiento, simplemente reaccionamos a ellos por placer, y normalmente nos llevan a las adicciones, a estancarnos en una forma autocentrada y autocomplaciente, sumisos ante el ego.
En el Samkhya, la estructura del universo explicada por los Vedas, la voluntad es una de las tres cualidades inherentes de la divinidad, junto con la sabiduría y la acción, Iccha, Jñana, Kriya. La misma fuente creadora o Padre, por su voluntad de querer conocerse a sí misma, decidió crear este campo de experimentación, y nosotros, siendo a imagen y semejanza, aplicamos nuestra voluntad para igualmente conocernos a través de la acción.
Entre más voluntad tengamos, más nos acercamos al Ser, la voluntad no existe en el cuerpo ni en la mente ni en las emociones, habita en nuestra conciencia para llevarnos hacia la acción, experimentar, para entonces generar el autoconocimiento y finalmente llevarnos a la unificación.
¿Cómo podemos entonces desarrollar más voluntad? El amor es el deseo de unificación con el Padre, entre más queramos esto y nuestras acciones se mantengan hacia ese propósito, la voluntad va a crecer, por el contrario, desviarse del camino, del plan de encarnación, y buscar los fines egoicos, disminuyen la voluntad. En conclusión, más amor, más voluntad.
Dentro de las leyes del mundo físico, un sistema aislado va a tender al desorden, por ejemplo, si limpias la habitación y la dejas cerrada, con el tiempo se llenará de polvo y desorden sin que nadie haga nada. Esto ocurre porque la tendencia natural de los sistemas es dispersar la energía y volverse más caóticos. Solo cuando una energía externa se aplica se puede aplicar un orden. ¿Cómo entonces podemos ver un orden en el cosmos y en la naturaleza? ¿Cuál es la energía que los mantiene en perfección?
Es la voluntad divina, allí inherente, casi imperceptible, manteniendo el orden en todo el universo. En nuestro sistema planetario es el Sol la fuente externa dadora de energía, para mantener la vida y el orden en los planetas, que giran al rededor suyo en sincronía absoluta. De la misma manera, si no aplicamos nuestra voluntad la tendencia nos llevará inevitablemente hacia el desamor, las enfermedades y la pérdida de razón.
Somos seres complejos, construidos con una arquitectura divina perfecta, que contiene los aspectos más elevados del Ser, a la vez que el Ahamkara o ego, esa estructura diseñada para contrarrestar la voluntad y reducir nuestra conciencia al yo inferior.
Resulta práctico y elevado, sabernos y sentirnos divinos, cada vez que usamos nuestra voluntad, porque es en ella donde habita el Dios.
Referencias:
https://theosophytrust.org/1170-voluntad-espiritual?utm_source=chatgpt.com
https://wisdom.srisriravishankar.org/iccha-shakti-jnana-shakti-and-kriya-shakti/?utm_source=chatgpt.com
https://www.unity.org/es/articulo/el-poder-de-la-voluntad?utm_source=chatgpt.com






En el camino espiritual desarrollar la voluntad es imprescindible, sin embargo no es fácil. Este artículo me ha permitido comprender con mayor claridad de dónde proviene, es divina. Tal vez por ello simple y complicado alcanzarla. La respuesta es Amar.