Rafael Hernández Marín, músico y compositor puertorriqueño, nació en Aguadilla el 24 de octubre de 1892, en una familia pobre y abandonada por el padre, que adoptó los apellidos maternos. Su primera formación musical la realizó con directores de bandas municipales José Ruellán y Jesús Figueroa, aprendiendo guitarra, piano, trombón y violín, entre otros instrumentos.
En la adolescencia se integró a la Banda Municipal de San Juan, a los 20 compuso su primera pieza, la danza “María Victoria”, a los 25 trabajó como músico en Carolina del Norte y realizó su primera venta, el vals “Mi provisa”. Durante la Primera Guerra Mundial fue incorporado por James Reese Europe a la banda de infantería los Harlem Hell Fighters, recibiendo la Cruz de Guerra francesa.
En Nueva York tocó jazz con Lucky Roberts y dirigió una orquesta de hispanoamericanos. Vivió cinco años en Cuba donde compuso su famoso “Capullito de alelí”, y más tarde escribió una de sus piezas más emblemáticas denunciando la pobreza del campesino puertorriqueño (“Lamento borincano”, 1929). En 1932 se estableció en México donde amplió sus estudios musicales, realizó innumerables actividades artísticas, creó el Cuarteto Victoria y compuso piezas tan populares como “Campanitas de cristal”, “Ya no te quiero”, “El cumbanchero”, “Preciosa”, considerada la mejor acabada musicalmente, y “Qué chula es Puebla”, adoptada como el segundo himno de esta localidad. En 1947 tuvo un regreso apoteósico a Puerto Rico donde constituyó y dirigió la Orquesta Sinfónica, presentando sus composiciones académicas.
Alto exponente de la música puertorriqueña y latinoamericana del siglo XX, su obra supera las 2000 partituras, aborda el género popular en todas sus formas caribeñas, y el género académico. Otras distinciones recibidas son: el Salón Latino de la Fama 1999 y el Pabellón de la Fama de Compositores Latinos 2014.
Falleció en San Juan el 11 de diciembre de 1965.





