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Consciencia

LAS DOS SONRISAS DE LA GIOCONDA

Francisco Olmos | SKY Venezuela · 14 de diciembre de 2021 · 3 min de lectura

LAS DOS SONRISAS DE LA GIOCONDA

La enigmática sonrisa de felicidad de la Gioconda de Leonardo Da Vinci ha cautivado a quienes la ven desde su creación. El cuadro más famoso de Leonardo, y sin duda del mundo, ha sido objeto de numerosos estudios de diversa índole. Muchos de ellos tienen un enfoque histórico, buscan dilucidar las motivaciones y las circunstancias de su creación. Otros investigan la técnica pictórica de Leonardo y sus experimentos con los pigmentos y materiales de soporte que utilizaba.

Tal vez uno de los estudios más originales, ha sido el realizado en 2005 por la Universidad de Amsterdam. Utilizando un software de reconocimiento facial de las emociones se enfocó en la enigmática sonrisa de la Mona Lisa. Sus resultados, como veremos más adelante, han aportado datos para entender por qué la sonrisa de las otrasGioconda no tienen el mismo encanto.

La Gioconda, como icono cultural, es la obra de arte más copiada, versionada, reproducida y hasta satirizada de la historia. Se comercializa constantemente impresa en tazas, llaveros, vestimentas, accesorios y cualquier objeto que al consumismo contemporáneo se le pueda ocurrir. Entre las copias más famosas se encuentra la que está en el Museo del Prado.

La copia de la Gioconda que se encuentra en Madrid, fue sometida a un estudio que comenzó en 2010, utilizando tecnología de vanguardia. Las reflectografías realizadas a la obra, revelaron detalles que permanecieron ocultos por las capas de óleo desde hace siglos. A partir de esa información se realizó la restauración de la obra que estuvo a cargo de Ana González-Mozo. La restauradora comenta, que esta fue realizada en el estudio Leonardo al mismo tiempo que él trabajaba en la Gioconda.

Aquí es importante recordar que en el Renacimiento el duplicado de obras de arte era una práctica común aceptada. Frecuentemente la realizaban los aprendices en el mismo taller del artista bajo su supervisión. Esto tenía un doble propósito. Por un lado, el entrenamiento de los futuros artistas, y por el otro, eran reproducciones apreciadas con un valor económico. Incluso, eran hechas por otros artistas de la época que reconocían la genialidad de sus pares. Un ejemplo de este ejercicio es la Gioconda realizada por Rafael.

En el estudio realizado por la Universidad de Amsterdam, se cuantificó la  expresión facial de la Gioconda. El programa de reconocimiento facial dictaminó que el rostro expresa un 83 % de felicidad, 9 % de disgusto, 6 % de temor, y 2 % de enfado. De la modelo se sabe que tenía 24 años, 5 hijos y su esposo era un acaudalado comerciante florentino.

Para los estándares de la época, no cabe duda de que era una mujer exitosa, de allí su alto porcentaje de felicidad. Tal vez estaba un 9 % incomoda de estar inmóvil, posando, un 6 % temerosas de que a su marido no le gustara el cuadro y un 2 % enfadada por que el artista no terminaba pronto. En cualquier caso, Leonardo nunca entregó el cuadro original y lo conservó para sí hasta el final de sus días.

Para el momento en que comenzó la obra, Leonardo no había desarrollado plenamente su famosa técnica del “sfumato”. De allí, y sin duda de la genialidad del artista, radica la diferencia entre las sonrisas de estas Gioconda donde una pareciera menos genuina que la otra. La copia fue entregada y Leonardo continuó perfeccionando su técnica en el original hasta crear esa expresión de satisfacción y felicidad que seguirá cautivando a las generaciones por venir.

https://theconversation.com/por-que-la-gioconda-del-louvre-sonrie-y-la-del-prado-no-170614
https://archive.seattletimes.com/archive/?date=20051216&slug=mona16
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