Josephine Garis Cochrane, inventora y empresaria estadounidense, nació el 8 de marzo de 1839 en Ashtabula, Ohio, hija de un ingeniero civil que participó en la fundación y desarrollo de Chicago, al que, de pequeña, siempre acompañaba a las obras. Estudió en una escuela de Valparaíso, Indiana, y completó sus estudios en Shelbyville.
En 1858 se casó con Cochran, un comerciante textil y político de buena posición, convirtiéndose su casa en el centro de reuniones sociales de Chicago, con opíparas cenas servidas en la vajilla familiar del siglo XVII y de la que se rompían piezas al lavarlas. Josephine terminó lavando los platos ella misma, mientras pensaba en qué alternativas habrían.
En 1883 enviuda, quedando en la ruina y con deudas. Empezó por añadir una “e” a su apellido para despistar a los acreedores y luego se dedicó a pensar en opciones de lavado de platos, considerando la posibilidad de mecanizar la tarea. La idea no era original porque ya se habían patentado varios aparatos, pero resultaron operativamente complicados y nada comerciales.
Su diseño se basó en éstos y construyó un prototipo con ayuda de un mecánico amigo. Las diferencias eran que se introducía agua caliente jabonosa a presión mediante una bomba a motor y que los platos se secaban con aire caliente. El invento podía lavar 100 platos en veinte minutos. En 1886 lo patentó, fundó la compañía Garis-Cochrane Dish Washing Machine y lo promovió puerta a puerta y con avisos de prensa, logrando el primer cliente en 1887.
En 1892 ya era reconocido como hito revolucionario. En la Exposición Universal de Chicago presentó nueve modelos diferentes y perfeccionados con cinco patentes más, ganando diploma y medalla. En 1897 creó Cochran’s Crescent Washing Machine Company para fabricar directamente los lavaplatos e inclusive obtuvo una patente póstuma.
Falleció el 3 de agosto de 1913.





