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Consciencia

LO TRASCENDENTE EN TIEMPOS DESENFRENADOS

José Ignacio Uribe | SKY Colombia · 3 de agosto de 2023 · 4 min de lectura

LO TRASCENDENTE EN TIEMPOS DESENFRENADOS

La rapidez y la productividad se han convertido en condiciones de subsistencia en este planeta. Casi podríamos decir que se erigen como los valores supremos de estos tiempos. Es como si con cada revolución tecnológica se accionara un nuevo propulsor que aumenta definitivamente nuestra velocidad como colectivo, en una miope fijación por el crecimiento económico.

¿Cuál es la razón tras este frenesí? Afirma el periodista canadiense Carl Honoré que mientras en algunas culturas el tiempo se percibe como cíclico e infinito, en nuestra civilización se concibe como lineal y finito. Esto siembra en nosotros la creencia de que el tiempo es un recurso escaso, por lo que transformamos cada momento en una carrera hacia una meta que nunca alcanzamos. Nos hemos implantado la urgencia de aprovechar el tiempo haciendo cosas útiles, a la vez que generamos un tabú cultural en contra de “perder el tiempo” en aquello que consideramos inútil.

Si nos preguntamos por las consecuencias de este paradigma de utilitarismo y velocidad, basta como respuesta observar el creciente número de desastres naturales asociados al calentamiento global y algunos de sus abrumadores efectos: masiva pérdida de la biodiversidad, inseguridad alimentaria, migraciones forzadas e inestabilidad social.

En contra corriente, durante las últimas décadas han surgido múltiples propuestas que exaltan la lentitud, el ocio, e incluso la inutilidad. Una de ellas es precisamente la de Honoré, quien como vocero del movimiento Slow o lento, busca generar conciencia sobre el valor que tiene desacelerar y saborear nuestras vidas para ganar en salud, felicidad, relaciones humanas más profundas e incluso en productividad.

Por su parte, en su libro “La utilidad de lo inútil”, el profesor Italiano Nuccio Ordine exalta el valor que la cultura y la ciencia tienen para la humanidad cuando se liberan de cualquier finalidad productiva y comercial. Además, aporta un valioso enfoque a la discusión sobre el utilitarismo cuando afirma: “Considero útil todo aquello que nos ayuda a hacernos mejores”.

Ahora, ¿Qué nos hace mejores? Algunos dirán que la clave está en el trabajo y la vida productiva, mientras que otros abogarán por reivindicar el ocio y dar rienda suelta a lo que nos apasiona. Cabe preguntar entonces: ¿existen elementos más universales en pro de esta intención?

Al respecto, la pirámide del psicólogo Abraham Maslow puede aportarnos algunas claridades. Se trata de una teoría de la motivación enfocada en el desarrollo humano que propone una escala para describir de manera progresiva las necesidades humanas, empezando por las fisiológicas, de seguridad, de pertenencia y autoestima, para llegar a las más elevadas, que denomina de autorrealización.

Éstas últimas las describe como las que nos permiten convertirnos “en todo lo que uno es capaz de llegar a ser”. Posteriormente, Maslow complementó el listado original para incluir la necesidad de trascendencia como la más elevada, y la definió como la motivación por valores que van más allá del yo personal.

Al contrastar el planteamiento de Ordine con el marco que nos ofrece Maslow, resulta natural pensar que precisamos aquello que nos es útil para atender cualquiera de nuestras necesidades: buscamos ser mejores en todo el espectro. Así, valoramos tanto lo que nos ayuda a nutrir nuestro cuerpo, lo que nos permite sentirnos parte de un grupo familiar o social, como lo que nos conduce a trascender nuestro yo personal.

Existen infinidad de recursos que nos llevan a ser mejores en torno a las necesidades base de la pirámide, de hecho los medios de comunicación nos desbordan con ideas y soluciones para todo ello. Ahora, ¿qué puede resultarnos útil para responder a nuestra pulsión de trascendencia?

A propósito, en su Plan de Vuelo 2023, Mataji Shaktiananda nos entrega un revelador mensaje: “Aprendimos a alcanzar la potencia de una consciencia vibrante y que le hace juego a todo lo que existe. Nada es ajeno. Saber que el amor es la constante energética que mueve y sostiene todo”.

Entonces, si entendemos el amor como aquello que todo mueve y sostiene, ¿qué tal si ampliamos el sentido de lo que consideramos útil para incluir todo aquello que contribuya a expandir nuestra capacidad de amar? Entrar en resonancia con esta frecuencia nos servirá, no sólo para atender a nuestra pulsión de trascendencia: también allanará el camino para cubrir el resto de las necesidades de la pirámide y nos aportará un firme punto de apoyo para navegar el frenesí de estos tiempos.

Fuentes consultadas:

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