Es notable que la pandemia ha afectado la psiquis de todos, y de formas muy diversas, después de haber experimentado el encierro y el distanciamiento entre personas, el retomar actividades, la participación en eventos masivos y el dejar de lado las actividades relacionadas con el cuidado, son atractivas.
Y en esto la industria del entretenimiento ha comenzado a mover nuevamente su maquinaria, para poder ofrecer nuevamente las giras mundiales de los artistas que están de moda. En el Ecuador los conciertos con mayor aforo, se realizan en un estadio de futbol, que históricamente tiene una capacidad para 33000 personas para conciertos, estos eventos ahora tienen que enfrentar la existencia de un virus, que podría llegar a ser el protagonista del post concierto y las normas de seguridad y bioseguridad quién sabe si serán suficientes y adecuadas.
La OMS, en el año 2019, ha presentado un reporte 1 en el que ha recopilado la información presentada en 900 estudios sobre el efecto de las artes en la salud, en los cuales se indica las artes promueven un estilo de vida saludable y entre las actividades propuestas, está asistir a conciertos.
No conozco alguien que no haya experimentado estar presente en un concierto. Cada quien tiene sus gustos y motivos para asistir. El efecto de la música en el cerebro, es algo que se ha estudiado durante décadas y se ha demostrado que el escuchar música activan zonas cerebrales que están relacionadas con procesos adictivos, emocionales y los procesos de los recuerdos2, siendo entonces la relación de la música con el organismo más profunda que solamente la estimulación de los sentidos.
En general el efecto bioquímico en el organismo, de escuchar música, es la producción de dopamina, la hormona de la felicidad3. Esto es solo una breve descripción. Existen muchos más efectos de la música en el organismo, que depende de la frecuencia y características que esta tenga. ¿Qué es lo que ocurre cuando asistimos a un concierto? Si solo el escuchar música provoca la producción de dopamina, el efecto de estar en un concierto se puede describir como una explosión hormonal, no solo se produce dopamina sino también reducen los niveles de cortisol, sustancia relacionada con el estrés4, adicionalmente se ha observado5 que la interacción social incrementa el efecto bioquímico antes descrito.
Si bien todos estos efectos son favorables para poder llevar mejor nuestros estados de salud, es necesario que se cumpla con la condición que estos estímulos sean de la mayor virtud posible. Si asistir a un concierto provoca todo un fenómeno complejo en el organismo, por lo que es necesario tener el suficiente criterio de escoger cual será el promotor de esto, buscando que la música que este compuesta de armonía, melodía y ritmo, los tres factores primordiales, que según Charly García deberían ser parte de la música. Entonces, si la música ofertada en un concierto, no nos favorece algo en virtud, ¿qué es lo que nos llevamos de ahí?
Fuentes consultadas: 1Fancourt, D. Finn, S. (2019). What is the evidence on the role of the arts in improving health and well-being? A scoping review (2019), 2Cabrelles, S. (2007). Las emociones y la música. Revista de Folklore, II, 3Ferreri, et al. (2019). Dopamine modulates the reward experiences elicited by music. Proceedings of the Natural Academy of Sciences., 4Fancourt, et al. (2017). Attending a concert reduces glucocorticoids, progesterone and the cortisol/DHEA ratio. Public Health. 5Weinberg, N. (2006). Music and the brain. Scientific American.





