Un paso de lo ordinario a lo extraordinario, un despliegue inimaginable de universos y posibilidades, una oportunidad de adentrarse, literalmente, a lo desconocido, en principio, de uno mismo, es decir, una fórmula mágica para descubrirse, y si se quiere incluir los prefijos auto y re, en esta última palabra, sería justo. Eso y más, es la Iniciación. Dar el paso de Iniciarse nos convierte en ese héroe que da comienzo a una serie de aventuras que le forjarán el carácter y que le permitirán estar en un mundo ordinario con una visión absolutamente distinta.
Ese viaje del héroe, por demás interno, presenta muchas veces ese descenso a los infiernos, aunque también conlleva el ascenso a una montaña, el cruce de un desierto u otra insospechada aventura. El escritor y mitólogo estadounidense, Joseph Campbell, afirma que no hay iniciación si no hay un espacio extraordinario donde adentrarse y define este sitio como “el ombligo del mundo”, ese centro donde las fuerzas de la eternidad rompen el tiempo. Al descubrirnos, que vendría a ser quitarse capas, hallamos la eternidad dentro de nosotros.
¿Conlleva riesgos? Todos. Aunque es un juego, es el más importante de todos, y hay que saber jugarlo. Las reglas, pistas y herramientas las proporciona una guía mayor, quien las ha obtenido por experiencia propia, al haber transitado antes el camino y haber alcanzado su propia bondad.
¿Qué se busca? Disolver el entramado nefasto que nos hemos puesto como traje humano, vaciar todo lo que traemos como peso y alcanzar un estado de entrega interna que dé paso a la poderosa metamorfosis: la trascendencia. Esto implica, claro está, realizar un trabajo de alquimia interior, en el que excretan vapores, no siempre agradables, pero que da como resultado el blandido metal precioso de nuestro ser. Sí, hay que someter, de alguna u otra forma, la naturaleza inferior que nos ha caracterizado en estos planos, para obtener la superior, la verdadera, la espiritual.
Es una gesta propia, emancipadora, una tarea ineludible, que tarde o temprano debemos cumplir. Además, es la oportunidad de recibir una Enseñanza o compendio de información procedente de otros planos, decodificada para quien valientemente se aventura a conocerse y a valorar en sí mismo la memoria olvidada, que lo vincula estrechamente a quien amorosamente lo instruye y gentilmente lo guía hacia su encuentro.
Vendrán procesos en los que será imperioso enfrentar apegos, desprender pasado, soltar falsas identidades, transitar pruebas, experimentar tribulaciones, que agudizarán los sentidos más puros, para percibir las señales dispuestas, recibir las lilas y agradecer la asistencia que siempre está dada.
Sí, es un juego que arriesga todo, pero se gana lo invaluable, la conciencia. Es el viaje hacia el inconsciente del que nos habló Jung, y también es el ascenso hacia la Supraconciencia que nos muestran Los Maestros Inmortales.
Fuentes:
https://revistas.unc.edu.ar/index.php/recial/article/view/18593/html






Siempre he tenido un sueño donde me veo caminando llego a un lago sereno me despojo de mi traje entro y la experiencia a pesar de que siento ahogarme en un principio al salir de ahí me siento despojada de una carga que traía y me doy cuenta que he tenido la oportunidad de reencontrarme con quien soy
Es un calor tibio del sol y una paz indescriptible
Es acaso esto mi iniciación?
No es un sueño
El sueño es en el que he vivido?
Ahora creo entender mi sueño