Giovanni Melchiorre Bosco, sacerdote y educador italiano, nació en Becchi, Piemonte, el 16 de agosto de 1815, de familia pobre, rural, durante la reconstrucción tras las guerras napoleónicas. Quedó huérfano de padre a los 2 años y la familia subsistió de la agricultura y el pastoreo. Sintió inclinación hacia el sacerdocio, pero no tenía la educación suficiente. Impresionado por un circo ambulante, aprendió trucos y acrobacias por su cuenta, que utilizó para atraer a niños y jóvenes hacia Jesús.
El capellán Juan Calosso percibió su brillantez e intención y lo introdujo en el latín. Realizó numerosos oficios para costearse sus estudios, que completó en 1931. El sacerdote José Cafasso lo orientó al seminario, le inculcó la espiritualidad de San Francisco de Sales y en 1941 fue ordenado. Ingresó al Internado Eclesiástico en Saboya, comenzó su apostolado en la Iglesia San Francisco de Asís y la labor de sus sueños: dedicarse a los jóvenes más necesitados.
En 1841 inició el trabajo con jóvenes huérfanos, analfabetas, trabajadores o pillos, constituyéndose el oratorio de San Francisco de Sales, conocido luego como los Salesianos de Don Bosco. Tenía esa misma preocupación en relación con las niñas; en 1862 supo de la labor de María Mazzarello en Mornés y en 1864 la visita. En 1872 Don Bosco y Mazzarello fundan el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.
La educación salesiana tenía un propósito preventivo y era impartida mediante la música, el teatro, las lecturas católicas y el material impreso, método calificado de “revolución en comunicación” por Umberto Eco. Impulsó misiones en Europa y Latinoamérica, y publicó unas 30 obras traducidas a varios idiomas. El Boletín Salesiano se edita hoy en 26 idiomas y 135 países.
Falleció el 31 de enero de 1888. Fue beatificado en 1929 y canonizado en 1934 por Pío XI.





