El Padre Sojo, religioso y maestro de música venezolano, nació como Pedro Palacios y Sojo en la hacienda de la familia, cerca de Guatire, el 17 de enero de 1739. Desde pequeño mostró inclinación por la música y la religiosidad, asistiendo a los ejercicios de la Catedral, de la Capilla San Pedro y de los conventos de San Francisco y Santo Domingo.
En 1761 inició los estudios eclesiásticos y un año después fue ordenado sacerdote de la Congregación San Felipe Neri, orden que tenía la costumbre de cultivar algún arte, particularmente la música. Era un hombre resuelto que concretaba cabalmente lo que se proponía y la creación de un Oratorio en Caracas fue su empeño. Para ello requería de las autorizaciones del rey de España y del Papa Clemente XIV, logrando ambas en 1769.
El Oratorio fue instalado en 1771 en Caracas. En 1783 el Padre Sojo eligió a Juan Manuel Olivares como el organista y el maestro de la escuela. Se impartía teoría y solfeo, y gradualmente se fueron incorporando otros conocimientos. Se dice que fundó también una academia en su hacienda San Felipe de Chacao, pequeña población cercana a Caracas.
Entre sus estudiantes se encontraban Lino Gallardo, José Ángel Lamas y Juan José Landaeta, músicos de gran significación para el país, siendo este último el autor del Himno Nacional venezolano. De la academia salieron unos 30 compositores y 150 ejecutantes.
La obra del Padre Sojo constituyó la semilla del desarrollo de los estudios musicales en Venezuela y de la producción de partituras de música nacional, convertidas ambas en una importante tradición hasta el día de hoy. En 1797 fallece Olivares y dos años después, en 1799, el Padre Sojo.





