Hilma af Klint, artista sueca, pionera del arte abstracto, nació en Solna, Estocolmo, el 26 de octubre de 1862, en el seno de una familia acomodada de intereses intelectuales. Comenzó a educar su inclinación artística en la Universidad de Artes, Oficios y Diseño y luego estudió cinco años en la Real Academia Sueca de las Artes, una de las pocas que admitía mujeres, brillando como estudiante y graduándose con honores.
En su nuevo estudio, Af Klint desarrolló su primera etapa como pintora de paisajes y retratos, que le rindió frutos para vivir de ellos. Fuera de los círculos artísticos de la época, pues debía dedicarse a las labores femeninas, su curiosidad y el dolor de la pérdida de su hermana menor, la llevó a contactar otra índole de agrupaciones, iniciándose en espiritismo y acercándose a la teosofía y la antroposofía.
Así comenzó su etapa abstracta, buscando expresar en sus pinturas las experiencias vividas en las sesiones espiritistas, sin dejar el naturalismo que le daba el sustento. Pintó en gran formato y realizó las series “Las pinturas para el templo” (193 cuadros) (1906-1912), “Eros”, “Las grandes pinturas de figuras”, “Los diez mayores”, “Altarpieces”, “Parcifal” y “Átomo”, adelantándose cinco años a Kandinsky y Mondrian.
Con su obra naturalista participó en exposiciones, estudió a Rudolf Steiner, destacado miembro de la Sociedad Teosófica, y en 1917-18 dejó de pintar para estudiar su propia obra. Escribió “Estudios de la vida espirtual” y llevó docenas de cuadernos con análisis de su trabajo, recreando en miniatura, más una fotografía, todos y cada uno de sus cuadros.
Según su testamento, 20 años después de morir su obra fue sacada a la luz: 1300 cuadros, 124 cuadernos y libretas de notas y 26.000 páginas a máquina. En 1986 se realizó la primera exposición de su obra abstracta.
Falleció en Danderyb el 21 de octubre de 1944.





