LA UNIDAD, ETERNO PROPÓSITO – Especial N°7 ya disponible. Consigue tu copia aquí

Autores Universales

POEMAS DE KABIR

upaninews · 5 de octubre de 2023 · 7 min de lectura

POEMAS DE KABIR

Esta versión del poeta y filósofo bengalí Rabindranath Tagore (1861-1941) despliega las poesías místicas de Kabir de manera especial y sutil. Expande y proyecta la unidad natural en Dios y la idea del bhakti a través del arte de la escritura y la sensibilidad activa de su Alma a través de la experiencia propia. Kabir fue un entrañable poeta, místico, filósofo y músico nacido en Varanasi en 1440, y falleció en Gorakhpur en 1518. Con franqueza y pureza de alma, aceptó del hinduismo las ideas de reencarnación, y el karma pero objetó desde el sistema de castas hasta la idolatría y el ascetismo.

¿Dónde me buscas, oh, servidor mío? ¡Mírame! Estoy junto a ti. No estoy en el templo ni en la mezquita, ni en el santuario de La Meca, ni en la morada de las divinidades hindúes. No estoy en los ritos y las ceremonias; ni en el ascetismo y sus renunciaciones. Si me buscas de veras me verás enseguida; y llegará el momento en que me encuentres. Kabir dice: Dios, ¡oh, Santo!, es el aliento de todo lo que respira.

II

Inútil preguntar a un santo cuál es la casta a que pertenece; puesto que los sacerdotes, los guerreros, los mercaderes y las treinta y seis castas de la India, todos aspiran igualmente a Dios. Hasta resulta una locura preguntar cuál puede ser la casta de un santo; barberos, lavanderas, carpinteros, todos buscan a Dios. El propio Raidas era un buscador de Dios. El Rishi Swapacha pertenecía a la casta de los curtidores. Hindúes y musulmanes, también ellos alcanzaron el límite donde se borran todas las marcas diferenciales.

III

¡Oh, amigo! Espera en El durante tu vida, conoce durante tu vida, comprende durante tu vida, pues en la vida está tu liberación. Si no desatas tus ligaduras durante la vida, ¿qué esperanza de liberación tendrás en la muerte? Creer que el alma se unirá a El sólo porque haya abandonado el cuerpo, es una idea absurda. Si lo hallamos ahora, lo hallaremos luego. De lo contrario, permaneceremos en la ciudad de la muerte. Si te unes a El en el presente, lo estarás en la Eternidad. Báñate en la Verdad; conoce al Maestro Verdadero; ten fe en su Nombre. Kabir dice: Lo que nos socorre es el Espíritu de búsqueda constante; soy esclavo de ese Espíritu.

IV

No vayas al jardín florido, no vayas, ¡oh, amigo! En ti están el jardín y sus flores. Inclínate sobre el loto de los mil pétalos y contempla allí la Infinita Belleza.

V

¿Cómo podré, ¡oh, hermano!, renunciar a Maya? Cuando deshice el nudo de mis cintas todavía se me quedó más sujeto el vestido; cuando me quité el vestido, aún me cubrían el cuerpo sus pliegues. Y así, cuando abandono mis pasiones, mi cólera persiste. Y cuando renuncio a la cólera aún queda la envidia. Y cuando venzo a la envidia todavía persisten mi vanidad y mi orgullo. Cuando el espíritu se libera, arrojando a Maya, aún se queda prendido en la letra. Kabir dice: Òyeme bien, querido Sadhu: la verdadera senda no es fácil de encontrar.

VI

La luna brilla en mi interior; pero mis ojos ciegos no pueden verla. La luna está en mí, lo mismo que el sol. Sin que lo toquen, el tambor de la eternidad resuena en mi interior; pero mis oídos sordos no pueden oírlo. Así, en tanto que el hombre reclame el Yo y lo Mío, sus obras serán como cero. Cuando todo amor del yo y de lo mío haya muerto, entonces es cuando se consumará la obra del Señor. Que el trabajo no tenga otro afán que el conocimiento. Alcanzado el conocimiento, déjese el afán. El afán de la flor es el fruto; cuando el fruto madura, la flor se marchita. El ciervo contiene el almizcle, aunque no lo busca en sí mismo sino husmeándolo en la hierba.

VII

Cuando se revela a sí mismo, Brahma descubre lo invisible. Como el grano está en la planta; como la sombra en el árbol; como el espacio en el cielo; como infinidad de formas están en el espacio, así, desde el más allá del Infinito, el Infinito viene, y el infinito se prolonga en lo finito. La caricatura está en Brahma y Brahma está en la caricatura; son para siempre distintos; aunque estén para siempre unidos.

VIII

El vaso terrestre acuna las campiñas y los boscajes; en él se halla el Creador. En ese vaso están los siete océanos y las innumerables estrellas. Dentro están el artífice y su piedra de toque. En él resuena la voz del Eterno, que hace surgir la primavera. Kabir dice: Oyeme, amigo mío: mi Señor bienamado se halla en ese vaso.

IX

¿Cómo podría yo jamás pronunciar esas palabras misteriosas? ¿Cómo podría yo decir: El no es como esto y es como aquello? Si digo que El está en mí, el universo se escandaliza de mis palabras. Si digo que está fuera de mí, miento. De los mundos internos y externos, El hace una unidad indivisible. Lo consciente y lo inconsciente son los taburetes de sus pies. Ni se manifiesta ni se oculta; no es revelado ni irrevelado. No hay palabras para decir lo que El es.

X

Atrajiste mi corazón hacia ti, ¡oh, Fakir! Me hallaba dormido en mi alcoba y tú me despertaste con tu impresionante voz, ¡oh, Fakir! Me hundía en las profundidades del océano de este mundo y Tú me has salvado, sosteniéndome en tu brazo, ¡oh, Fakir! Una sola palabra de Ti, no dos, y me liberas de todas las cadenas, ¡oh, Fakir! Kabir dice: Has unido tu corazón a mi corazón, ¡oh, Fakir!

XI

Yo, antes, jugaba día y noche con mis compañeras, y ahora tengo miedo. El palacio de mi Señor está tan alto, que mi corazón tiembla de subir; pero no debo ser miedosa si quiero gozar de Su amor. Mi corazón ha de buscar a mi Bienamado, he de quitarme el velo y unir a El todo mi ser. Mis ojos serán dos lámparas de amor. Kabir dice: Oyeme, amiga mía. El comprende quién lo ama. Si no languideces de amor por el Único Bienamado, es inútil que adornes tu cuerpo; es en vano que te pongas ungüento sobre los párpados.

XII

Cuéntame, ¡oh, cisne!, tu antigua historia. ¿De qué país vienes?, ¡oh, cisne! ¿Hacia qué riberas encaminas tu vuelo? ¿Dónde descansarás, ¡oh, cisne!, y qué es lo que buscas? Despiértate esta misma mañana, ¡oh, cisne!, levántate y sígueme. Hay un país donde no imperan ni la duda ni la tristeza; donde ya no existe el terror de la muerte. Allí, los bosques primaverales están en flores y la brisa nos trae un perfume que dice: «El soy Yo». Allí, la abeja del corazón penetra profundamente en la flor, sin aspirar a otro goce.

XIII

¿Quién te servirá, oh, Señor increado? Cada fiel adora al Dios que él se crea; cada día recibe sus favores. Algunos no lo buscan a El, al Perfecto, a Brahma, al indivisible Señor. Creen en diez Avatares; pero un Avatar que sufra las consecuencias de sus actos, no puede ser el Espíritu infinito. El Uno Supremo debe ser otro. Los yoguis, los sanyasi, los ascetas, dispútanse entre sí. Kabir dice: ¡Oh, hermano!, aquel que ha visto la irradiación de Su amor, ese está salvado.

XIV

El río y sus olas forman una misma superficie: ¿Qué diferencia hay entre el río y sus olas? Cuando la ola se levanta, es agua, y al caer, sigue siendo agua. Decidme dónde está la diferencia. Porque la hayan nombrado ola, ¿ya no se la considerará como agua? En el seno del Supremo Brahma, los mundos se engarzan como las cuentas de un rosario. Contempla ese rosario con los ojos de la sabiduría.

XV

Donde reina la primavera, señora de las estaciones, se escucha una música misteriosa. Torrentes de luz caen por doquier. Pocos hombres pueden alcanzar esas riberas, donde millones de Krishna se mantienen cruzados de brazos; donde millones de Vishnú se prosternan; donde millones de brahmanes leen los Vedas; donde millones de Shiva se abstraen en la contemplación. Allí, millones de Indra y de innumerables semidioses tienen al cielo por morada. Allí, millones de Saraswati, diosas de la música, tañen la viña. Allí, mi Señor se revela a Sí mismo, y el perfume del sándalo y de las flores se esparce en todos los dominios del espacio.

Referencia
https://www.uv.es/betania/poesia/tagore/Tagore_Poemas_de_Kabir.pdf
https://almabetania.org/wp-content/uploads/2015/04/kabir1.jpg

1 comentario

  • FABIOLA

    6 de octubre de 2023

    Que belleza de poema del Alma inmortal

Sigue leyendo