Como todo lo que en eras de oscuridad ocurre, lo que hoy conocemos como “política” ha sido grandemente desvirtuado en las innumerables tendencias definidas como ismos. En la actualidad están más determinadas por los modos de producción y sistemas de dominación, que por los valores y la ética que la antigüedad temprana refleja en obras como las de Confucio, la República de Platón, la Política de Aristóteles o el Arthashastra de Chanakya, cuyos puntos focales y objetivos primordiales se sostienen en el desarrollo del bien colectivo.
La escisión actual entre ética y política ha sido uno de los obstáculos, por no decir el principal, que ha degenerado los valores fundamentales de este ejercicio terrenal. Esta dupla forma una unidad importante, y aunque ambos términos no tengan el mismo significado, son expresiones esencialmente complementarias.
Pero, más allá de eso, existe algo tan abarcante, que engloba todo cimiento de intercambio humano: la espiritualidad. Una sociedad, como conciencia colectiva, solo puede tener una existencia digna, si sus líderes son seres de conciencia amplia y elevada. Asimismo, un pueblo solo puede tener líderes de alto nivel de conciencia, si cada individuo trabaja, en sí mismo, su propia sanación, que es decir su propia elevación. El esfuerzo de elevación de la conciencia es elemental para un mundo más noble; líderes espirituales, conocidos o no, lo han ratificado desde hace mucho.
Justo este año se cumple un aniversario más, el 74, de la Independencia de India y recordamos a uno de esos tantos líderes que contribuyeron sustancialmente con la resistencia a los sistemas de dominación ya mencionados en las primeras líneas de este texto. Mohandas Karamchand, mejor conocido como Mahatma Gandhi, fue el más célebre dirigente de este movimiento independentista, aunque estudios recientes señalan que fue racista, clasista. Su frase más popular: Sé el cambio que quieres ver en el mundo” solo sintetiza lo que antiguos sabios y legendarias escrituras han querido transmitir, desde hace mucho, al ser humano.
Líderes modernos, como, Luther King, Mandela, Dalai Lama, han asentado sus ideas en los más profundos cimientos espirituales, extraídos mayormente de ese conocimiento trascendental originado en el Oriente del planeta, y destinado a toda la humanidad.
La espiritualidad, muy lejos de la religiosidad, ha significado un aporte esencial en la lucha por un mundo menos hostil y violento. Sin embargo, el delgado hilo por el que cruzan los líderes espirituales se ha tomado muchas veces como una vía deformada de “sacralizar” guerras fundamentadas en dogmas. Son situaciones complejas, que implican a seres con psiquis enfermas (por decir lo menos) en roles importantes, sin trabajo real, ni ético, de purificación.
En el caso India, se dieron diferentes interconexiones que se articularon, algunas de manera coordinada, y otras no tantas, en las que la presencia de la espiritualidad significó un importante apoyo en esa sistemática resistencia a la cultura británica del poder monárquico. En ese espectro, el linaje Babaji tuvo su presencia, así como otras corrientes espirituales.
Swami Satyananda Giri, por su parte, amigo de infancia de Paramahamsa Yogananda y discípulo de Swami Yukteswar Giri, dedicó gran parte de su vida a difundir la práctica de Kriya Yoga en India, así como contribuyó a aminorar los efectos del dominio británico en aquella población, al hacerse cargo de la estratégica Sevayatan Satsang, que en el momento de su fundación fue determinante para el holocausto que se llevaba a cabo en la Bengala Occidental, producto de políticas deliberadas del imperio británico, bajo el mando de Winston Churchill.
Estas políticas dejaron como secuela la muerte de más de 6 millones de indios en el famoso genocidio llamado la Hambruna de Bengala, acontecida a finales de la Segunda Guerra Mundial. Una evidente estrategia militar que impulsó el hambre en Bengala, para evitar el avance japonés que venía dominando desde zonas fronterizas.
Ante estos dos ejemplos, de muchos que pudiésemos mencionar, cabría preguntarse: ¿qué aprendizaje pueden obtener otros países del modelo indio de defensa de la libertad de conciencia, más allá del mito de la no violencia? La no violencia tiene aristas tan profundas que van más allá de meras estrategias políticas, aristas que comienzan en la no violencia hacia nosotros mismos.
En ese sentido, todo eso puede expresarse en una justa alimentación, en la purificación de las formas de pensamiento, la auto-indagación y la aceptación de los diferentes niveles de agresividad inconsciente que nos habitan, el amor propio despersonalizado, entre tantas otras formas de autoconocimiento que permitirán finalmente observar el cambio que queremos ver en el mundo.
Fuentes consultadas: https://www.bbc.com/news/world-asia-india-53405121 https://www.redalyc.org/pdf/461/46123366003.pdf https://sites.google.com/site/drgideonpolya/media-with-conscience-news https://www.lavanguardia.com/internacional/20190412/461596913442/la-india-recuerda-100-anos-de-la-masacre-que-cambio-a-gandhi.html https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20190930/47709783528/gandhi-polemicas-racismo-fascista-pedofilia.html





