Paul Marie Verlaine, poeta francés, nació en Metz el 30 de marzo de 1844 en una familia pequeño burguesa y su padre capitán del ejército. Inició en París la carrera de derecho, que luego abandonó, y trabajó como escribiente en la municipalidad. Comenzó a llevar una vida bohemia entre cafés y salones literarios, colaborando con el Parnaso Contemporáneo donde publicó sus “Poemas saturnianos” (1866) con influencia Baudelairiana. En 1869 publica “Fiestas galantes”, un universo irreal al estilo Watteau, y “La buena canción” en 1870, año en que contrae matrimonio.
Viviendo en casa de sus suegros, invita al joven Rimbaud a quedarse con ellos y en 1872 se fugan a Londres donde experimentan una tormentosa relación, mientras continúa con una vida despreocupada, acompañada de adicciones y alcoholismo. Verlaine hiere a Rimbaud y es condenado a dos años en prisión, período en el que escribe “Carcelariamente”, publicación póstuma, se convierte al catolicismo, produce “Sabiduría” y “Romanzas sin palabras” (1874).
Divorciado de Matilde y separado de Rimbaud, da clases en Londres y luego regresa a París. En 1883 colabora con la revista Lutèce, escribe el ensayo “Los poetas malditos” y “Antaño y hogaño” (ambos 1884).
Considerado, junto a Victor Hugo, el mayor poeta lírico del siglo XIX, su obra decadentista y precursora del simbolismo, destaca por la exploración del ritmo sublime y por la musicalidad del lenguaje, marcando pauta en la vanguardia literaria.
Mientras sus andanzas y problemas de alcoholismo deterioraron rápidamente su salud, su fama y reconocimiento aumentaron, siendo nombrado “Príncipe de los Poetas”. Su influencia alcanzó a poetas como Rubén Darío, José Martí y Pablo Neruda.
Falleció por sobredosis en París el 8 de enero de 1896.





