LA UNIDAD, ETERNO PROPÓSITO – Especial N°7 ya disponible. Consigue tu copia aquí

La Frase

QUIEN SIEMBRA VIENTOS, RECOGE TEMPESTADES

Catalina Martínez | Sky Colombia · 18 de agosto de 2022 · 2 min de lectura

QUIEN SIEMBRA VIENTOS, RECOGE TEMPESTADES

Nuestras formas de aproximación a las razones por las que suceden los hechos en la vida de las personas se fundamentan principalmente en creencias y filosofías bajo las cuales modelamos nuestro transitar por este mundo, adoptadas por la cultura principalmente.

Hay quienes ni se percatan ni preguntan acerca del cómo y por qué de los acontecimientos. No obstante, el no conocer las leyes no nos exime que nos apliquen, por el contrario, las leyes universales y científicas que explican el funcionamiento de la creación, así como las humanas que regulan nuestro comportamiento en diferentes ámbitos están y se cumplen a pesar nuestro.

Por eso el posar de ingenuos no nos queda, sobre todo cuando nuestras acciones tienen origen en motivaciones que pueden parecer loables o razonables – para nosotros- más no necesariamente para el otro dados su razón y corazón.

A propósito, hechos recientes como lo sucedido al escritor británico de origen indio Salman Rusdhie, ilustran el mensaje que guarda la acuñada frase “Quien siembra vientos, recoge tempestades”; a quien por décadas le ha perseguido el efecto causado por su obra y especialmente la novela provocadora del extremismo religioso musulmán, cuya tempestad no cesa desde 1988 y lo alcanzó un rayo recientemente con el ataque recibido en Nueva York mientras realizaba una conferencia.

En otras escalas encontramos hechos de diversa índole en ámbitos laborales, familiares e institucionales donde las ideologías alimentan razones y emociones movilizadoras de acción no siempre correcta, aunque la disfracen de causa justa puesto que el fin no justifica los medios.

Sin duda es evidente la necesidad de detenernos y observar, asentar y analizar nuestras motivaciones y seguidas acciones, las cuales muchas veces se reducen a reacciones inconscientes que atraen en respuesta más caos y disociación.

¿Cómo entonces sino es en nuestros términos y formas? Y aquí surge un desafío para nuestro ego, y es justamente porque se requiere que logremos ubicarlo para que las formas carentes de luz y conciencia sean contenidas y así poder manifestar nuestras intenciones, razones y emociones hacia un nivel más elevado y constructivo.

Valdría para algunos con acercarse a verdades mayores y leyes universales que pueden con afinidad rápidamente comprender y acoger. Aquellos para quien es obvio que la casualidad no existe y que la máxima de causa y efecto expone principios mayores de existencia con los cuales conducirse y expresarse.

Aunque para los testarudos que se especializan en desconocer y negar las reglas del juego, será sin duda un camino de aprendizaje mucho más largo, arduo y doloroso puesto que sus formas negadoras pesan tanto sobre sus acciones que se especializan por vidas en ser sembradores de vientos y recogedores de tempestades.

  • dicho
  • formas
  • frase
  • recoger
  • Sembrar
  • tempestad
  • viento

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé la primera persona en escribir.

Sigue leyendo