Francisca Ernestina Moya Luna, bailarina y escritora mexicana, nació el 7 de noviembre de 1900 en Villa Ocampo, Durango, donde pasó su infancia. Luego se mudan a Hidalgo del Parral, Chihuahua, conocido por sus minas de plata y una importante población indígena, cuya influencia se aprecia en la danza de Campobello. Tras la muerte del padre, su madre se casa con el Dr. Campbell, Francisca adopta el nombre de Nellie y el apellido españolizado del padrastro.
Testigo de la Revolución Mexicana (1910-1920) experimentó los embates bélicos con gran intensidad; fue mucho lo que presenció, incluyendo el protagonismo de Pancho Villa. Tras morir su madre (1921) la familia se estableció en Ciudad de México donde Nellie y su hermana Gloria descubrieron el ballet y la danza.
Para el aniversario de la revolución (1931) se le encomendó la escenificación de la lucha y sus logros en la paz. Campobello presentó el “Ballet de masas 30-30”, el cual fue llevado a todo el país con las Misiones Culturales y se volvió a montar en 1935. Ejerció la dirección de la Escuela Nacional de Danza (1937-1984) y cofundó el Ballet de la Ciudad de México.
Como escritora debutó con el poemario ¡Yo, por Francisca! (1929) y algunos poemas fueron traducidos al inglés. Su obra cumbre, “Cartucho” (1931), transmite el testimonio de una joven testigo de la violencia, la muerte, el abuso de su propia madre y el efecto traumático de la guerra en las mujeres y los niños.
Solía escribir en viñetas, amalgamó memorias, historia oral, ficción, fábulas y baladas populares, y humanizó a las víctimas de la violencia. También es autora de relatos, de la crónica biográfica de Villa, de numerosas colaboraciones periodísticas y una compilación.
Considerada la primera narradora moderna del siglo XX mexicano y pionera del ballet en México, falleció el 9 de julio de 1986.





