Karl Popper, filósofo austríaco-británico, nació en Viena el 28 de julio de 1902 en una familia judía conversa al luteranismo y fue un precoz opositor a todo tipo de nacionalismo. En los años 20 realiza sus estudios universitarios. Se doctoró en 1928 con una tesis de fuerte acento matemático, lo que le abrió las puertas como profesor de matemáticas y física. Cercano al Círculo de Viena, Popper criticó algunos de sus postulados en “La lógica de la investigación científica” (1934), cuyo contenido influyó a su vez en el Círculo.
Juzgó como dogmática la postura según la cual las proposiciones científicas son válidas, mientras que las metafísicas no. Para Popper sería suficiente con delimitar rigurosamente el terreno científico sin rechazar los discursos de otros ámbitos. Propuso un criterio de comprobación científica que denominó “Falsabilidad” según el cual las teorías científicas son hipótesis a partir de las cuales se formulan enunciados comprobables. Si las observaciones experimentales son adecuadas y los resultados revelan como falsos esos enunciados, la hipótesis es refutada, de lo contrario se acepta provisionalmente. También criticó el “verificacionismo”, pues nunca podrán verificarse todos los casos sobre los que regiría una ley científica.
En “La sociedad abierta y sus enemigos” (1945) se destaca como teórico del liberalismo y defensor de una sociedad abierta, también otorga reconocimiento moral a sus adversarios ideológicos y critica que las leyes sobre el desarrollo de la historia la hagan predecible.
Fue miembro de la Royal Society entre otras academias y fue distinguido como Caballero de la Orden del Imperio Británico.
Murió en Londres el 17 de septiembre de 1994.





