Es paradójico encontrarse constantemente con dinámicas que revindican el disimulo, ocultamiento e hipocresía como formas válidas de manejar las relaciones en ámbitos familiares, laborales y sociales.
Es algo incomprensible, pero tiende a establecerse como un buen actuar, que solamente sirve para afianzar el cinismo en aquellas personas con limitada capacidad de franqueza y honestidad, virtudes otrora admirables y paradójicamente hoy quien las expresa, es visto como alguien que incomoda.
Aquel que piensa y expresa su punto de vista u opinión, y cuya reacción expone sin ocultamiento, asumiendo incluso cualquier reclamo cuando su forma no haya sido adecuada, es por demás señalado, cuestionado y si es posible sancionado. En contraste con quienes provocan premeditadamente situaciones de diverso tipo y consecuencias, actuando sigilosamente, deslizándose para no ser vistos y dejar oculta su intención real.
Este comportamiento se ha dado a lo largo de la historia de la humanidad. Tanto que hay un dicho que con exactitud describe una forma de actuar cuestionable por demás y que algunos aluden a que se remonta a la obra de Platón “El Banquete” donde Aristófanes es interpelado por Eriximaco cuando le dice […]Después de tirar la piedra, Aristófanes, crees que vas a poder esconder la mano […]
Claramente no pierde vigencia el fondo de esta expresión que se hizo común como frase popular principalmente como “Tira la piedra y esconde la mano” sobre todo porque la condición humana desconociendo su potencial es aun tan limitada y poco trabajada, reiterando un juego bajo formas detractoras y faltas de verdad.
Quien esconde la mano asume que al ocultarse no habrá consecuencias ya que no fue visto, ingenuamente desconociendo leyes inexorables como la de causa y efecto, que cuando se manifiestan, no es la culpa sino la responsabilidad una forma de aproximación correcta para actuar en clave disolución y sanación.
Ante la constante de la vida y sus dinámicas, el asumir la existencia con mayor consciencia y entendimiento, nos habilita para gestionar nuestras acciones desde el autoconocimiento y trabajar en transformaciones reales de nuestros contenidos y formas menores.
Apelar en nosotros a actuar con transparencia es movernos bajo la acción correcta y abono para cultivar virtudes que elevan nuestras relaciones a intercambios que nos permiten desde la honestidad y franqueza, ofrendadas de forma respetuosa, superar fingimientos y disimulos que nos distancian de aprendizajes relevantes para avanzar.
Procurar entonces mayor atención de manera reiterada a la forma como nos conducimos y relacionamos en los diferentes ámbitos de nuestra vida, propiciará una autobservación que nos permitirá darnos cuenta cada vez más, desde dónde y cómo actuamos, para elaborar con más cuido y atención cada palabra y cada acción; estableciendo en todo mayor conciencia y verdad.
Fuentes consultadas: https://www.diarioconcepcion.cl/opinion/2018/12/12/tirar-la-piedra-y-esconder-la-mano.html
Foto: pexels-alexander-igrevsky-1310759






Internalizar sus palabras es busca momento a momento el ser íntegro.
Gracias.