El 21 de mayo de 1759 nació Joseph Fouché, político francés, en Pellerin, Nantes. Según su biógrafo, Stefan Zweig, un rasgo característico era “su aversión a vincularse plenamente (…) a algo o a alguien”, lo que ejerció toda su vida, garantizándose la supervivencia a costa de quien fuera; el hombre de acciones imperceptibles detrás del escenario.
Ingresó a la Congregación del Oratorio lo que le permitió estudiar, así como impartir enseñanzas en matemáticas, física y latín. Nunca llegó a tomar los votos, pues se retiró para dedicarse a la política cuando estalla la Revolución Francesa en 1789, a la que apoyó apasionadamente, primero junto a los girondinos y luego con los radicales jacobinos.
Siendo miembro del Comité de Instrucción Pública votó a favor de la ejecución del rey Luis XVI (1793), y luego formó parte del Comité de Salvación Pública, el que instauró el Terror con Robespierre a la cabeza. Asignado a la provincia de Lyon, Fouché bien aplicó el Terror con feroz represión, la brutal matanza de burgueses y adinerados y la campaña de “descristianización”. Sintiéndose en peligro ante Robespierre por sus denuncias contra los excesos de los representantes en misión, éstos conspiran contra Robespierre, que termina en la guillotina.
Perseguido durante el Directorio, se recupera delatando la Conspiración de los Iguales y es nombrado ministro de la Policía, desde donde construye una red de agentes que colabora con Bonaparte para tomar el poder, quien lo mantiene en el puesto hasta 1809.
Desde 1810 jugó simultáneamente a favor de los Borbones y de Bonaparte hasta su derrota en Waterloo.
Tras sus servicios diplomáticos se concreta la restauración monárquica (1814), pero Fouché es finalmente desterrado, muriendo en Trieste el 26 de diciembre de 1820.





