Esta no es una historia cualquiera, es única y memorable, como casi todo lo que se vive en Varanasi. Responde a esos sincronismos sutiles a los que nos tienen acostumbrados los Maestros, y que forman parte de la guía y la atención mutua dada para sostener el propósito, alimentándolo con encuentros y situaciones que solo nos llevan a sentir la inmensa bendición que nos acompaña y hace que todo sea posible.
¡Corre Ma! – dijo Ajay de repente- en nuestra puerta está sentado Shibendu, el bisnieto de Lahiri, es él, lo conozco, está preguntando quién vive aquí, porque la puerta estaba entreabierta y vio la imagen de Babaji.
Anunciada la singular y sorpresiva presencia, salimos en tropel. Deteniéndonos en la puerta para no parecer impertinentes y asombrados -como realmente somos y estábamos-. Así, con el mayor disimulo, fuimos saliendo de a poco hasta encontrarlo.
Estaba de espaldas, atajando una fuerte tos que le producía visibles espasmos. Alguien reclinado frente a él le masajeaba las piernas, en un gesto notable, ganándole espacio a las estrechísimas callejuelas de Varanasi y su inquietante trajinar humano.
Presentarnos fue sentir que la vida es aquello que nadie sabe, a ciencia cierta, qué depara, a nada ni a nadie, jamás ni nunca. Que los entrecruces existenciales y las sensaciones que transcienden la razón están siempre presentes y, más aún, cuando se tienen activos los recursos del ser: la sorpresa, la magia, el encanto y la lucidez de conciencia se juntan para producir un instante eterno, único.
Ya nada más la sonrisa que acompañó el revoloteo de sus manos hasta juntarse en el pecho y decirse en verdad, fue suficiente. El pronunciamiento de amor y el respeto, brotaron junto a una gratitud inmensa, esa que solo existe en la memoria del alma, e inundaron el recoveco que nos ubicaba en medio de aquella estrecha callejuela por donde, hace siglos, caminara Lahiri Baba, el amado hijo de Kashi.
Fue como si la vida se detuviera para que todo sucediera más rápido. Respirar el mismo aire, buscando expresiones no encontradas, silencios ínfimos pero eternos y un gozo incontenible y desbocado. Lo balbuceado es hoy irrepetible, y lo escuchado, tan remoto como infinito.
A ver, ¿posibilidades de esta escena? Todas. Nuestro ashram queda muy cerca de la casa de Lahiri Mahasaya, justo en ese “gali” que le conducía a sus sublimes rituales en el regazo de la Madre Ganga. De todas formas, este hecho podía ser explicado solamente por la bendita e indescifrable gracia divina.
Porque, de ahí a pensar que en íbamos a conocer a quien sostiene el legado de nuestro Lahiri, en la misma entrada de nuestro espacio de Luz, y que después aceptara acompañarnos en nuestra recién estrenada morada, así como conminarnos a recibir su iniciación, era como increíble. Pero así fue.
Este intercambio surge a partir de una intuición, y Shibendu, descifrando a su vez las particulares redes de los juegos más divinos, aceptó compartir con nosotros su dulce y, a la vez, radical sabiduría.
Podríamos verlo, si se quiere, como una conversación causal y casual de seres despiertos, intentando palpar la luz como una poesía eterna, donde la memoria ofrenda al alma sus más excelsos presentes.
Shibendu Lahiri es, ahora, nuestro vecino, aunque su residencia este fijada en París y nosotros en Cuenca. Somos.
-¿Cómo se siente en su rol de dar continuidad al legado de Lahiri Baba?
-Me siento bendecido por esta oportunidad.
-¿Puede explicar la importancia de los linajes familiares o los linajes de sangre en la transmisión de las enseñanzas de Kriya Yoga?
-No hay importancia en el hecho de nacer simplemente en una tradición familiar. Tengo parientes, hermanos y hermanas, no lejanos, más bien cercanos, que llevan todos una vida corriente. No comprenden nada sobre la importancia de estas enseñanzas y la santidad de la transformación a la que pueden conducir. ¡No entienden nada! Así que el hecho en sí de nacer no es suficiente, uno debe tener un buen “cerebro” (o capacidad de entendimiento) también, para comprender la importancia de estas enseñanzas.
-¿Qué percepción tiene de la espiritualidad en estos tiempos? ¿Por qué es tan difícil encontrar caminos que permitan una verdadera transformación y trascendencia?
-Lo importante es entender que el constante enredo con cualquier tendencia mental, bajo cualquier pretexto, no va a producir las percepciones que están más allá de la mente, percepciones que no están en la dimensión del condicionamiento, la malicia y las maniobras del interés creado. Tampoco se alcanzan con vanidad o una conciencia divisiva (la mente o la psique separativa yo, yo, yo).
Esto tiene que entenderse profundamente. Verá, la mente es el cuerpo sutil, el cuerpo es la mente burda. Son procesos materiales. No hay nada santo en esta dimensión. La mente es un mito. No es real, aunque es válida, porque da valor funcional para realizar nuestras tareas diarias. No estamos en contra de la mente, pero entendemos el lugar de la mente y la colocamos en ese lugar. No permitimos que la mente interfiera en el gozo y la bendición de la vida y su energía de comprensión.
Esa vida está conectada en la fontanela – el Brahmrandhra – y esa vida nunca nace, nunca muere. Cuando las células cerebrales mueren porque el suministro de sangre a las células cerebrales desaparece, cuando el corazón deja de bombear, cuando todas las células cerebrales se han ido, la vida conectada en la fontanela, en el Brahmarandhra, se libera.
La vida nunca muere, la vida no tiene nada que ver con la conciencia divisiva de esta mente. Entonces esta vida, esta conexión de vida es, en sí, la vida completa. Toda la existencia es vida. Es una dimensión tremenda de conciencia.
Un big bang, en esta dimensión de la conciencia holística, inicia todo el proceso de creación, comenzando con la «partícula de Dios». Todos los detalles han sido meticulosamente descritos y elaborados por científicos. Los sistemas de creencias de las religiones no se requieren.
El programa Dynastic Kriya Yoga se desarrolla durante tres días. Hasta el momento han asistido 25 mil personas en todo el mundo, donde se organizaron programas. Pero debido al estado actual de Covid-19, ningún programa ha sido posible durante más de 20 meses.
El yoga tiene dos dimensiones: una es un programa de aptitud física y la otra es un programa de aptitud espiritual.
No es el seguir a algo o a alguien lo importante, sino el florecer. Seguir a alguien no es lo que conduce al florecer, es la dimensión de la conciencia, innombrable, inconmensurable.
-¿Cuál es su percepción sobre las organizaciones que, en el mundo occidental, han tomado el legado del parampara de Lahiri Baba?
-Sí, están haciendo un buen trabajo. Es gracias a su trabajo que la gente ha llegado a conocer el linaje dinástico, la fuente, y supieron que todavía está funcionando.
-¿Considera que el Kriya Yoga sigue siendo un camino para la disolución del ego y el logro de la realización?
-Sí, por supuesto, el Kriya Yoga tiene tres dimensiones y por eso nuestro programa de iniciación también es de tres días. El primer día lo llamamos enseñanzas, Swadhyaya, la esencia del entendimiento Samkhya (cosmovisión) del sabio Kapila Acharya. El segundo día se dedica a ciertas prácticas profundas y científicas, que es lo que se llama yoga de Tapas (prácticas de Kriya Yoga y austeridades), aprendemos ciertas kriyas básicas, muy intensas y que llevan mucho tiempo, todo el día.
El tercer día es la enseñanza más profunda, lo que llamamos Ishwara Pranidhana, donde Isha significa “el todo” e Ishwara significa “la totalidad”. Pranidhana significa “percepción”, es decir, la percepción de una dimensión que es holística o total, no fragmentada. Esto es Vedanta-Upanishads – fin del conocimiento para el comienzo del conocimiento (o sabiduría). Este es el yoga que menciona el Rishi Patanjali.
Él dice: “Tapah Swadhyaya Ishwara Pranidhanani iti Kriya Yoga” (Sadhana, estudio de las Escrituras y contemplación en el Padre Creador es Kriya Yoga).
-¿Podría compartir con nosotros su visión del Mahavatar Babaji? ¿Por qué en Satyalok, el ashram de Varanasi, hay una imagen del Monte Kailash acompañando a Babaji?
-Esto es solo para enfatizar el vínculo con Babaji, el vínculo original es con el Monte Kailash. Existe el vínculo profundo en Los Himalayas. Por supuesto, no hay pruebas, sino percepción.
-El linaje que se inició con la bendita presencia de Lahiri Mahasaya ha sido un firme ejemplo de realización y logros espirituales para el estilo de vida Grihasta. ¿Podría comentar su experiencia sobre el delicado equilibrio entre la vida familiar y la realización espiritual?
-Sí, es por eso que a Lahiri Mahasaya se le llama Grihasta Yogi. Él no escapó de su familia, pero, permaneciendo dentro de esa dimensión, aún podía ir más allá y estaba preparado para una realización que es muy rara. Incluso la gente, al dejar todo y tomar Sannyas (votos de renuncia), tal vez no logra superar las travesuras de su mente.
Se trata del arte de mirar hacia adentro y a ese arte se le llama el proceso Radha. El proceso de Dhara va hacia afuera, y la gente va hacia afuera porque piensa que la verdad está ahí afuera y, por lo tanto, comienzan a hablar sobre los caminos hacia la verdad, este camino, ese camino, el camino hinduista, el camino musulmán, el camino cristiano. No hay camino a la Verdad porque la Verdad no está ahí fuera.
Entonces, este entendimiento, este proceso de Radha, es el viaje interior, y a partir de allí, uno encuentra que Krishna – la conciencia libre de división, la Divinidad – está justo adentro. No hay adónde ir.
Así, Lahiri Mahasaya siguió siendo un proveedor de su casa y cumplió con sus responsabilidades para con su familia. En la energía de la ecuanimidad, todo es posible. Ese es el verdadero significado del samadhi, permanecer establecido en la energía de la ecuanimidad. Sin embargo, muchas mentiras se están esparciendo por todas partes bajo la bandera del samadhi, entrando en estados de coma y con varios reflejos condicionados.
Una conciencia religiosa no tiene creencia alguna. ¡Ninguna creencia hindú, ninguna creencia musulmana, ninguna creencia cristiana, ninguna creencia! No hay creencia de que Jesús sea el hijo de Dios o de que Mahoma sea el profeta de Dios. Sin imagen. Sin motivos. ¡No hay tres millones de dioses hindúes!
Es por eso que no me canso de repetir que un verdadero hindú es aquel que “deshace”, porque está deshaciendo sus condicionamientos. Por lo tanto, es posible ser la cabeza de la familia y, sin embargo, seguir siendo espiritual. Entonces, lo importante es percibir la omnipresencia, lo omnisciente, lo innombrable directamente por y para uno mismo, en las células sanguíneas y en la médula ósea.
-¿Por qué eligió Francia y no la India como base para su tarea y sus enseñanzas?
-Francia es el punto central entre Oriente y Occidente, y ha sucedido por casualidad, porque hay muy buenas condiciones para cuidar este organismo (mío) de manera muy científica. Por eso, mi cuerpo está tan bien a pesar de la edad: 82 años. Siempre que le pregunto a alguien, ¿puede decirme cuál es mi edad?, nunca dicen más allá de 60 – 65, a veces incluso, la gente dice alrededor de 55-60.
-¿Cuál es el texto sagrado que consideraría la base de las enseñanzas del Sanatam Dharma?
-Obviamente, es el Bhagavad Gita, la Melodía Divina por excelencia. Es el viaje desde la inconsciencia a la mente y, de allí, a la no-mente. La inconsciencia está representada por Duryodhana y su mafia. Arjuna simboliza la mente y, por lo tanto, hace muchas preguntas, y Krishna es la no-mente, es decir, la libertad de la mente y sus travesuras.
-¿Puede compartir con nosotros el mantra que ha elegido como su favorito?
-Tengo cuatro mantras favoritos, uno de 6 vibraciones, el segundo de 12 vibraciones, el tercero de 24 vibraciones y el cuarto de 36 vibraciones. Todos estos tienen muchos detalles, pero no es posible entrar en ellos. Hay formas de ir de uno a otro, estos también están en sintonía con el sistema del cuerpo, cómo el cuerpo responde a estos mantras en el estado inicial y cómo va avanzando hacia estados más profundos.
El propósito principal de un mantra es la liberación de la influencia de la mente. “Mana” significa mente y “Tra” significa Traan, es decir, libertad. El significado del diccionario de la palabra mantra es “libertad de la mente”. Pero, lamentablemente, las personas se obsesionan y se vuelven neuróticas al cantar y repetir palabras. No recomendamos este tipo de cosas.
Uttama Shajavastha
Madhyama Dhyana Dharana
Japa Pathascha Adhama
Shastracharcha Dhama Dhama
Este mantra significa que el estado natural, Sahajavastha, es el supremo, Uttama. Hay muchas cosas que decir sobre el estado natural. Madhyama (el estado intermedio), Dhyana (meditación), Dharana (concentración) significa que Kriya Yoga junto con la meditación profunda, etc., son solo un medio para alcanzar el Ser.
Japa Pathascha Adhama: repetir los mantras mecánicamente es Adham, lo bajo, porque solo puede embotar (o adormecer) la mente. Shastracharcha Dhama Dhama: entrar en la controversia de las escrituras y sus interpretaciones es lo peor de todo.
Es por eso que tenemos que el Vedanta–Veda es conocimiento, Vedanta es el final del conocimiento – el comienzo del entendimiento o sabiduría.
-Guruji, ¿tiene un Ishta devata, cuál es el ritual que más le llena?
-Esta es una buena pregunta. Cuando le preguntaron a Lahiri Mahasaya cuál es su Ishta Devata, dijo que su Ishta Devata es Sthirattva. Sthirattva significa quietud, silencio. Entonces, los expertos que lo estaban entrevistando le dijeron que no hay tal Ishta Devata mencionado en las escrituras, a lo que Lahiri Mahasaya simplemente sonrió, y se fue.
-¿Entra en contacto con su niño interno? ¿Cómo es el niño Shibendu?
El niño interno significa No-Mente. Sí, sucede. ¡Por eso a veces, mirándome, la gente piensa (o se pregunta) si soy un adulto o un niño!
-¿Cuáles son las cualidades humanas que más valora?
Lo que hay que valorar es la conciencia de “lo que es”, de momento a momento, no enredarse con “lo que debería ser”. Esa es la causa fundamental de todos nuestros problemas. Sin motivos, sin imágenes sobre uno mismo y sobre los demás y, sin creencias, ya sean hindúes, musulmanas, cristianas, etc. Estas son las cualidades humanas más profundas.
Ofrezco de todo corazón mis pranams a Mataji Shaktiananda y Swamiji Shivananda.
Jai guru ! Jai Guru ! Jai Guru!
Jai Lahiri Mahasaya! Jai Lahiri Mahasaya! Jai Lahiri Mahasaya!






Que belleza el contenido, de todo un poco.
Las venas de nuestro cuerpo podríamos decir que son nuestros caminos.
El mantra que canta no lo conozco, me gustaría aprenderlo.
Bendito encuentro para la Madre y por ende para nosotros.