Las frívolas maquinaciones del ego, muchas veces, no apuesta por poco, siempre en fuertes dosis, nos hacen ver que nuestras formas de comunicarnos son las apropiadas, las más exactas, las más convenientes. Olvida, o se hace que olvida, que el habla -la expresión individual de la lengua- dependerá, cultura mediante, uno; de la marcha de las circunstancias, y dos, de la capacidad que tengamos de asimilar los contenidos del otro, del entorno, de nuestra propia afinidad con una conciencia del entendimiento, sin duda, una proeza, en todo caso ese poder estar en sintonía con el corazón.
Nuestros límites están cercados por el lenguaje de la metafísica, uno de los espacios donde aflora la madurez espiritual.
La cotidianidad se expresa a través de lo que devotamente uno ha mantenido como las rutinas, los hábitos, la constancia de una forma de educarse con prácticas que nos van reduciendo el alma, sin darnos cuenta. ¿Estamos en presencia de una voluntad contaminada o un discurso individual caduco, que apenas nos permite el mínimo de interacción necesaria para convivir?
Aquí las redes sociales tienen una responsabilidad capital. Una vez que te envuelve, te hermanas y te alías a una forma de energía que va regulando tu mundo. Engendra una amistad, y un tipo de apego espectral. Te amuralla de tal manera, que rara vez sobrevives.
Hace rato que nada es como era, y ese era también escapaba a una condición de pureza. Demasiados vacíos desencadenan hombres que militan en los efectos de la plaga digital mal procesada. La indigestión algorítmica produce un discurso, que no es otro que el de la obsolescencia del idioma, o como quiera, habla, jerga, simulación indefinida del intercambio, el hecho es que nos comunicamos por mera voluntad.
Nos comprendemos poco. Derramamos mucha emocionalidad, ¿emocionalidad líquida que parte de una sociedad líquida de acuerdo con la brillante referencia de Zygmunt Bauman? Muy probable. El discurso de la política está infestado de pura disuasión. Es su atributo esencial. A pesar de las significativas propiedades del lenguaje, transmisión cultural, dualidad, etcétera, estas cualidades no evitan que el hombre continúe revalidando su espíritu destructor. El amor hacia el otro es un ejercicio inusual, básicamente porque nos encarcelamos, nos limitamos y digerimos toneladas de insignificancias. Lo inducido da resultados oscuros.
Pareciera que las competencias, en las formas de comunicarnos, necesitan una revisión urgente, en parte porque el diálogo no convence en parte porque ni se refuerza ni se intercambia ni se dignifica la condición humana, o es que ¿acaso no se disparó el gasto militar en la irracional carrera armamentista? El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres, indicó que el gasto mundial en defensa aumentó un 9% en 2023, hasta alcanzar el récord de 2,2 billones de dólares, pequeño detalle impulsado por la OTAN en su respuesta a la guerra en Ucrania y las crecientes tensiones con China.
Conviene, así mismo, recordar otro detalle no menos escalofriante que atropella el raciocinio. A pesar de que el Tratado sobre el Espacio Exterior firmado en 1967, prohíbe colocar en la órbita de la Tierra elementos portadores de armas de destrucción masiva, Rusia está cada día más cerca de violentar el acuerdo. No hay ética sostenible que valga cuando el debate es protegerse de un estallido nuclear empezando en el espacio.
Y ese exceso de realidad danza sobre un inentendible lenguaje, o si se quiere, en un sistémico estilacho que no guarda ni un átomo de amor por el ser humano. ¿Cómo modelamos nuestro propio destino? Aprendiendo a amarnos, un lenguaje excelso y sanador. Es evidente que el planeta está huérfano de dulzura, de afecto, y obviamente, desespiritualizado. Eso explica, desde hace siglos, en parte, el desasosiego humanitario y la autodestrucción de la especie humana.






bendiciones saludos, desde mi amada patria venezuela, tengo 70 años, docente jubilada, les cuento tenía años sin ver y leer un contenido, haciendo una perfecta radiografía, de cómo se está deteriorando el «SER», POR UNA TECNOLOGÍA arrasadora, continúen en su labor intelectual, amanecerá y veremos decidir ser feliz es la tareaaaaaa, abrazo de luz