Si no existieran las religiones. Seguramente el ser humano sería más humano, y menos proclive a desfigurarse en los placeres de la vida. La palabra «religión» viene del latín religión, formada con el prefijo re- (indica intensidad), el verbo ligare (ligar o amarrar) y el sufijo -ión (acción y efecto). Entonces, «religión» significaría algo así como «acción y efecto de ligar fuertemente, con Dios. Y es que al dotarla de dogmas y de inextinguibles principios de fe, su fuerza trasciende y transgrede el concepto de integración humana en luz.
Muchas personas se han preguntado ¿si el mundo fuera mejor sin religiones?, y pareciera que la respuesta es afirmativa. Muchos de los problemas y conflictos humanos actuales, y del pasado, tienen o tuvieron que ver con las religiones. Ya Pascal decía en su época: “Los hombres nunca hacen el mal tanto y tan alegremente como cuando lo hacen por una creencia religiosa”.[1] La religión está ligada con el poder, con la política, las identidades culturales y nacionales, Neil MacGregor,[2] en su libro: Vivir con los dioses (2019), afirma que la religión, el nacionalismo y la política están íntimamente ligados.
“Cuando se trata de resolver los problemas
globales del siglo XXI, y no de avivarlos,
no parecen aportar mucho”
A pesar de que muchos creen que los conflictos estallarían sin la religión y que la fe es una promotora de la paz, esta afirmación no ha podido ser demostrada con los hechos. El historiador israelí contemporáneo, Yuval Noah Harari, en uno de sus últimos libros, intitulado 21 lecciones para el siglo XXI, considera que la religión es uno de los graves problemas del mundo.
Las religiones tradicionales son parte del problema de la humanidad y “no del remedio”. Harari señala que: “Las religiones ejercen todavía un gran poder político, puesto que pueden cimentar identidades nacionales e incluso desatar la Tercera Guerra Mundial. Pero cuando se trata de resolver los problemas globales del siglo XXI, y no de avivarlos, no parecen aportar mucho. Aunque numerosas religiones tradicionales promueven valores tradicionales y afirman una validez cósmica, en la actualidad se usan sobre todo a modo de sirvienta del nacionalismo moderno, ya sea en Corea del Norte, en Rusia, Irán o Israel. Por tanto, hacen que sea todavía más difícil trascender las diferencias nacionales.”[3]
“A Parafraseando a David Frawley,
para ligarse con el Ser, con el Atma, con Dios,
no hay necesidad de un profeta, de un credo…”
A partir de la era contemporánea, desde que en Occidente y en Europa, se promulgaron los valores del liberalismo, y se construyera una propuesta laica y humanista basada en la ausencia de credos y en los valores de libertad y tolerancia, se pensó que no eran necesarios el dogma y la religión para que la humanidad se uniera, resolviera conflictos culturales, evitara guerras, el colapso ecológico y la disrupción tecnológica,[4] pero, esa propuesta, tan esperada y difundida, tambalea ante los fundamentalismos y extremismos de minorías terroristas, por ejemplo. Por otro lado, el liberalismo no puede ser la base para el desarrollo espiritual del ser humano.
Ante lo dicho, queda muy lejana la idea y concepto de que la religión permite a los individuos y a los colectivos ligarse fuertemente con Dios, esa es la realidad. Parafraseando a David Frawley, para ligarse con el Ser, con el Atma, con Dios, no hay necesidad de un profeta, de un credo, de una formulación, peor, de conquistar el mundo por una ideología, pero, sí de un sendero espiritual.[5]
Una de las prácticas y conocimientos más antiguos, lejos de la religión, lejos del dogma, que permite el encuentro propio, la integración en luz, el amor, la paz, la armonía, la convivencia, la tolerancia y el conocimiento, es la filosofía Yoga.
Fuentes consultadas
[1] “El mundo sería un lugar mejor sin religiones”. Revista Alma, corazón, vida, 2011, p. 1. https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2011-11-28/el-mundo-seria-un-lugar-mejor-sin-religiones_584239
2] Álvaro Soto, “Si no existieran las religiones, no existiría el mundo”, Las Provincias, Madrid, martes 30 abril, 2019, p. 1. https://www.lasprovincias.es/culturas/libros/neil-macgregor-vivir-con-los-dioses-20190430222730-ntrc.html
[3] Yuval Noah Harari, 21 lecciones para el siglo XXI (Miami: Random House, Colección Debate, 2018), p. 160.
[4] Ibíd, p. 176.
[5] David Frawley-Vamadeva Shastri. Vedic Yoga. The Path of the Rishi, Delhi: Motilal Banarsidass Publishers.






MUY CIERTO.NO SE NECESITAN DOGMAS SOLO MIRAR HACIA DENTRO ES DONDE SE ENCUENTRA LA PAZ Y LA CONEXION CON EL TODO DEL CUAL SOMOS PARTE.