Coleman Hawkins “Hawk”, saxofonista y clarinetista estadounidense de jazz, nació en St. Joseph, Misouri, el 21 de noviembre de 1904. A los 4 años comenzó a estudiar piano, a los 7 violonchelo y a los 9 saxofón. Siendo adolescente ya era músico profesional tocando en la banda de Fletcher Henderson entre 1923 y 1934, alcanzando su madurez artística y convirtiéndose en el primer gran saxofonista de la historia del jazz.
Fue uno de los primeros intérpretes de los metales en el jazz, tenía una comprensión amplia de las intrincadas progresiones de acordes y su estilo ofrecía un tono profundo, con cuerpo, con vibrato rápido, enorme capacidad de improvisación y líneas urgentes, autoritarias y armónicamente complejas. Su energía agresiva en los tiempos rápidos contrastaban con la ternura e intimidad en las baladas.
Estuvo de gira en Europa con la orquesta del británico Jack Hylton y regresó a EEUU en 1939. En Manhattan lideró bandas de las que salieron famosos como Thelonious Monk, Miles Davies y Dizzie Gillespie. Fue una de las estrellas que tocó con Jazz at the Philarmonic, una organización musical creada por Granz, para presentar a los grandes artistas del jazz en el teatro, tal como se hace con los solistas clásicos, iniciativa que contribuyó a difundir y popularizar este género musical.
Realizó más de 40 grabaciones propias y colaboraciones con otros grandes del jazz. Entre ellas destacan “Body and Soul” (1939), que lo consagra definitivamente, “Picasso 1929-1949” (1948) en homenaje al pintor español, con un solo magistral de saxo tenor. Hawkins tuvo influencia directa también en el swing y el bebop.
Alcohólico y con la salud debilitada, Hawkins muere en Nueva York el 19 de mayo de 1969.





