“LOS MONUMENTALES PASILLOS QUE CONDUCEN AL SANCTUM”
Cerrar los ojos y evocar imágenes épicas y presencias infinitas; sentir en la brisa de mar el prana fluyendo en el campo de batalla; escuchar las caracolas anunciando un portento de Luz inagotable… Rameshwar fue uno de los escenarios de la batalla entre la luz y la oscuridad, cuando Rama y Ravana se postraron, hace milenios, ante Shiva para dar inicio a la lucha por el Dharma.
Y ahí nos encontrábamos, siendo testigos de este presente, caminando en esta cálida aventura por parajes inesperados de la mano de Mataji. La fuerza resguardada en el Templo de Ramehswaram se percibe desde el primer paso al entrar; los ritos de purificación para recibir el Darshan son rigurosos y benditos. Un baño tras otro, hasta que el fluir del agua se hace uno con el fluir propio. Los monumentales pasillos que conducen al sanctum del Lingam plantado por Sita, nos trasladan a otro tiempo. Y finalmente llegamos a Él, uno de los 12 Jyotir Lingam; y entonando mantras consagrados a Rama, pudimos sentir la frecuencia cósmica de este Poderoso Generador.
La expresión del Veda en el Sur de la India guarda ciertas particularidades, el Ser se manifestó con sus propios colores y aromas siendo siempre uno, es siempre el Uno.
Alejandra Álvarez
“UN VIAJE SOBRECOGEDOR, IMPOSIBLE DE TRANSMITIR”
En realidad, me uní al grupo grande en los últimos días. Llegué a Delhi el día 7 de abril, en la madrugada, después de 4 días desde mi salida en Ecuador y empezó una vorágine; a las 7:30 am de ese mismo día salimos para la invitación en Chakpoli y el día 8, como a las 3 de la mañana salimos para tomar el vuelo a Madurai al sur este de India. Llegamos y nos trasladamos en bus, durante 4 horas hasta Meyampuli donde nos hospedamos.
Feliz de estar con la guía de Ma y el Swami Shivananda. Lo primero que visitamos fue Arichad Munai que es el punto más cercano a Sri Lanka donde se dio el épico relato del Ramayana y el salto de Hanuman. En esas costas todos nos dimos un baño en el mar. Fue mi primer baño en el Océano Índico. El día 9 visitamos el hermoso templo de Ramanathaswamy. La purificación con agua en sus 22 pozos para poder luego visitar el lingam. Hermosos corredores y esculturas de uno de los más grandes templos de la India. También ese día visitamos algunos templos dedicados a Hanuman.
El día 10 de abril viajamos más al sur, a la ciudad de Kanyakumari donde vimos el atardecer para al siguiente día, tomando un ferri, visitar la roca conmemorativa de Vivekananda, un viaje sobrecogedor, imposible de transmitir lo sentido.
Enrique Corral
“DONDE LO IMPOSIBLE SE HACE POSIBLE”
Cómo resumir, en estas pocas palabras, lo que un viaje tan bendito es. El peregrinar junto a tu Gurú, a tierras sagradas.
Desde bañarnos en el mar, con unas olas que nos arrullaban con su temperatura y sutiles movimientos, aguas que son el paraje del rescate de Sita, donde sientes la energía de Hanuman en cada pequeña piedra, ver el amanecer en las costas de Kanyakumari, visitar el templo que lleva el mismo nombre (La Diosa Virgen) con peregrinas que cantan con voces que parecieran de otro mundo, esperando por entrar, tal como nosotros a recibir el Darshan de la Devi.
Pero si hay algo difícil de describir es la visita al Templo de Ramanathaswamy, recibir los 22 baños rituales con sus sagradas aguas, hasta cambiarnos y vestirnos nuevamente para ya, habiendo purificado el cuerpo y la mente, entrar a recibir las bendiciones de este Jyotir Lingam, el mismo que Rama instaló luego de vencer a Ravana.
Los pasillos del Templo recubiertos de pinturas coloridas, que al verlos parecieran representar el infinito, salir de ahí acompañados de la fuerza que Shaktiananda genera, es la bendición más grande que un alma puede tener en esta vida. Te hace tener la convicción que, tal como Rama, puedes vencer cualquier oscuridad que contengas.
Terminamos el viaje en el Templo de Meenakshi donde lo imposible se hace posible, tal como el señor, que nos guió por el templo, nos dijo al final, conmovido y con lágrimas en los ojos. La fuerza de Ma hizo posible que se nos abrieran las puertas de lo que no estaba permitido para almas que en esta vida nacimos en occidente. Ella es nuestra puerta a lo infinito, donde el tiempo, el espacio no tienen límites.
Un viaje así, con ella, te hace experimentarlo de formas inimaginables y profundas para el alma.
Bernardita Rakos
“UNA LEVEDAD CONSTANTE, CLARA Y CONTUNDENTE”
Hace algunos años pensaba que de todos los lugares que he recorrido durante la vida, el más extraordinario, siempre pensé que sería el país de mi niñez, sin embargo, la experiencia de Benares con Ma, traza otra verdad.
La primera noche, calzando mi cabeza en la almohada, asaltaban imágenes, recuerdos de mi infancia no tan lindos, se advenían escenas con seres orientales, con cantidad de palos chinos construyendo sólidos, perfectos, y uno en particular, me asaltó; fue un estado que había olvidado, de gozo, en la primera noche que dormí, en un Templo de la Escuela, allí se daba una firma, un sellado, lo recuerdo como una instalación de lo que es el amor. Y, ese instante, revivió, se dividió, y se unió en ese edificio y ese presente.
Esa noche fue declarado lo más exacto que pude producirme, una levedad constante, clara y contundente. La fuerza de la bendición, del lazo construido con Ma. Esa mañana, y con esa claridad que amanecí, lo fue todo. A partir de allí, el sentimiento de lo que continuaba eran certezas tras certezas, y un vasto agradecimiento de un lugar y lazos que creía desconocidos, siendo conocidos.
Gracias Ma.
Jenny Isabel Martínez
“LA FUERZA REGENTE CON FERVOR SUPREMO”
Después de un momento contemplativo del paisaje propiciado por la Madre a nuestra llegada a Ramamanathapuram, nos adentramos al mar en el Agni theertham, recreando lo relatado por Shiva Baba al citar la narración del Ramayana sobre este sitio, donde Rama construyó un puente hasta Lanka con la ayuda de Hanuman para rescatar a su amada Sita secuestrada por el demonio Ravana, dejándonos llevar por la imaginación y el vaivén de las olas que purificaban nuestros cuerpos cálidamente.
No hay palabras que puedan explicar lo percibido internamente al recibir el agua esparcida por los sacerdotes del templo al paso por cada pozo (22) mientras íbamos recitando en manasika el mantra de la Fuerza disolutora de nuestras oscuridades.
Después de la comunión sutil y júbilo alcanzados en nuestras almas en ese sacro espacio y sus potentes lingam, hicimos el recorrido final siguiendo los pasos de la Madre, asombrados por la arquitectura y la belleza del colorido contraste en sus corredores, muros, columnas y mandalas en los techos, sumando a ese momento eterno la unión de nuestras miradas a la de Ma hacia el sol entre las columnas, sintiendo su luz magnánima en nuestros rostros y almas.
La sensibilidad en devoción afloró al ver la expresión en los rostros de Ma y Shiva Baba frente al murti de 5 caras de Hanuman en el Panchmukhi Hanuman Mandir y lo emanado en el espacio. Cada sitio recorrido junto a Ma iba impregnando y activando con su cualidad energética en nuestra memoria celular, con la certeza de adentrarnos en nuestra eternidad.
Las piedras flotantes allí dispuestas, invitaban a recrear lo relatado en el Ramayana, sobre la construcción del puente flotante Sethu Bandhanan desde Rameshwaram hasta Lanka para rescatar a Sita, logrando su liberación con la asistencia de Hanuman en su forma de Panchmukhi. Nos unimos en reverencia, para continuar el recorrido.
Ya en Kanyakumary la contemplación del amanecer vislumbrando poco a poco en la penumbra el monumento a la roca Vivekananda y la estatua de Thiruvalluvar, afloraba en recreación las luces en celestiales matices que enaltecían la salida del sol en conjugación con su presencia en nuestro interno.
Nos movilizamos para ingresar al templo Kumari Amman, para recibir el darshan de la Devi Kanya Kumari, su deidad principal, encarnación de Parvati y símbolo de la energía kundalini.
Nos dirigimos después al monumento a Vivekananda en una roca que afloraba mar adentro, y cerca de ella erigido el excepcional monumento al poeta y filósofo Thiruvalluvar. Nos adentramos a meditar en un salón después de arribar y lograr ver la estatua elaborada en memoria del Swami Vivekanada, para posteriormente sentarnos junto a Ma contemplando el lugar y la vista desde allí.
Ingresamos al templo de Meenakshi Amman, excelso en su arquitectura e imponentes torres a su alrededor, en consonancia con la energía que emana desde su interior. Allí se generaron instantes sublimes, cautivadores en la infinitud. La energía recibida en el recinto, y en especial frente al lingam principal, conmovía el alma.
Entre estos momentos sutiles me permito hacer mención a la llegada de Mataji después de recibir el darsham del templo, cruzando su mirada resplandeciente con la nuestra y juntando sus manos en saludo y agradecimiento. Otro instante conmovedor fue la presentación de un recién nacido en el templo, quedándonos atónitos al ver que su padre colocaba al pequeño cuerpo de su hijo en el suelo del descomunal espacio y brindaba reverencia a la fuerza regente con fervor supremo.
Finalmente, saliendo del templo, el sentimiento que produjo ver a la Madre saludando desde lejos por una puerta entre abierta al elefante que representa la energía Ganesha en el lugar fue enternecedor.
Agradecida eternamente. Om Tat Sat.
Lucy Monroy Alandete
“UNA ARQUITECTURA QUE NO ES DE ESTE MUNDO”
Después de haber habitado espacios sagrados en Varanasi por cerca de un mes, nos fuimos en peregrinación hacia el Sur de la India. Fui sin expectativas, pero sí con ilusión, por varias razones. La primera y más importante, fue la misma desde el momento que me preparé para el viaje a la India; ingresar y caminar junto a mi Gurú.
Ahora, era el visitar con ella uno de los doce Jyotirlingas1 en un lugar muy especial. Es primera vez que viajo a la India. No conocí mucho, por no decir nada. Sin embargo, pude ver una diferencia en la arquitectura del sur. Sus templos tan distintos e igualmente imponentes, una arquitectura que no es de este mundo, sale de contexto, desde ahí el viaje ya era fascinante.
Ahora, entrar a ellos como debe ser, recibir la bendición que implica el ingresar con un propósito y tras un Ser que permite que descienda toda la gracia que contiene ese lugar sagrado, fue mi mayor regalo.
Pisar en el espacio donde se libró la épica batalla detallada en el Ramayana, en la cual Rama recupera a Laksmi del demonio Ravana, en mi caso, pisando esos espacios estando con mi Rama, venciendo mis demonios internos, ha sido uno de mis momentos más épicos que los guardo en mi corazón.
Me faltan las palabras para expresar tanta bendición.
Martín Jácome
1 https://es.wikipedia.org/wiki/Jyotirlinga
“UN PRESENTE MOJADO DE BENDICIÓN”
Poder visitar un Jotir Lingam no es solo una gran bendición, es una experiencia que se queda grabada en las entrañas del Ser y que activa memorias, sanación y procesos que van mucho más allá de un entendimiento racional.
Durante nuestro viaje a India con Ma, como cierre de todo lo vivido en Varanasi, hicimos una peregrinación al Sur de India, con la intención de visitar el Jotir Lingam que se encuentra en el Templo Ramanathaswamy, en la ciudad de Rameshvaram.
Fuimos ahí sin conocer exactamente lo que nos esperaba.
Todo se dio en la mañana del 9 de abril. Después de dejar nuestros zapatos en un cuarto habilitado por ello, entramos al templo: una estructura inmensa, con pasillos largos y llamativos, decorados por imponentes columnas que crean un túnel encantador, a través del cual uno se sumerge en la historia del Ramayana dibujada en las paredes, con imágenes preciosas y de colores intensos. Nos ponemos en la cola juntos con muchísimas otras personas. Son las 6 am, y después de unos minutos, nos encontramos frente a un pozo, Teertham, desde el cual un hombre cogía agua con un balde y la echaba encima de las personas en la cola.
Pasaron unos minutos antes de que entendiéramos que esta era solo la primera de unas cuantas bendiciones que íbamos a recibir en el recorrido hacia el Ligam. Seguimos caminando, guiados por las miles de personas en la cola y nos encontramos frente al segundo pozo, pasamos al tercero, al cuarto… y así seguimos por mucho tiempo, perdiendo la cuenta de los Teertham.
El ruido del agua que caía sobre las personas, el impacto que esa tenía sobre la piel, la multitud de gente que se disponía a esta purificación, acercándose al pozo con total devoción. Cada hoyo tenía agua sagrada de una frecuencia específica: Mahalakshmi, Surya, Ganga, Sarva… y uno seguía el recorrido intuyendo que esa agua era tan pura como el alcance que uno quiere tener en su camino de realización.
Todo parecía tan confuso y al mismo tiempo tan fluido. Darse cuenta del impacto que tenía ese momento en el sendero de uno era un reto difícil, que quizás uno se planteó solo después de que todo terminó. El momento era el presente, un presente mojado de bendición y claro en su fluir.
Al pozo número 22 terminamos el recorrido de purificación y fuimos a unos cambiadores para ponernos ropa seca. Al salir de ahí, un Pandit nos estaba esperando para celebrar una puja juntos y guiarnos en la visita de este templo tan grande cuanto poderoso. Recorrimos varios pasillos, hasta llegar al Vishwalinga, que según la épica fue traído por Hanuman desde los Himalayas, y es una etapa necesaria antes de pasar al Lingam principal, Ramalinga, que, según las escrituras del Ramayana, fue creado por Sita con arena.
Eran pocos los segundos que uno tenía para presentarse frente a Rameshwaram y recibir su Darshan. Pocos segundos durante los cuales uno intenta grabar visualmente ese momento, reverenciar y honrar la fuerza que entroniza este templo y entregar su propósito de avance interno. Pocos segundos en los que uno recibe tanto, sin ser capaz de medir ni descifrar lo que está recibiendo.
Meditamos un poco en presencia de Shakti Ma cerca del Sanctum, conscientes que Guru Ji seguía proyectando este Darshan en cada uno de nosotros, sintiendo que éramos a los pies de Rameshwaram y conectados con esta fuerza que nos permitía conocernos en ella.
La sacralidad del momento no podría contarse.
Dayana Piccoli
“PUDE ESCUCHAR EL SONIDO DEL SILENCIO”
Desde la ciudad del Señor Shiva partimos rumbo a su encuentro en el sur.
Estando ahí, llegamos al final de lo que por tierra se podía caminar y nos sentamos junto a Mataji en ese lugar donde miles de años atrás se forjó esa gran batalla entre la luz y la oscuridad.
En una pirca de rocas frente al mar, desde donde algunos podían visualizar la silueta de Sri Lanka en el horizonte, me senté al lado de mi Gurú sintiendo la bendición y el logro de ese momento. Tantas veces había imaginado ese lugar en mis meditaciones y hoy lo estaba habitando en cuerpo y conciencia, sintiendo la fuerza de la victoria eterna que ahí se generó y que hoy nos guía en nuestro trabajo interno de ascensión.
A la mañana siguiente, aun no se dejaban ver los rayos del sol cuando comenzó nuestro recorrido por el Templo de Rameshwara. Al son del Jai Sri Ram entonado por cientos de devotos, fuimos avanzando por un trayecto de 27 kundas, desde donde nos lanzaban el agua que naturalmente emergía desde la tierra, purificando nuestro Ser.
El sentimiento de que cada paso dado en ese lugar era correcto. Indudable. Deidades majestuosas, guerreros poderosos y guardianes firmes, tallados por toda columna y pared, que nos acompañaron en todo nuestro andar.
Un Nandi gigante, imponente y majestuoso, construido de una sola pieza, nos conmovió. Formados en fila tras Mataji, nos estábamos acercando ya para poder reverenciar al Lingam. En ese momento, parada frente a un sanctum que se presentaba infinito, el tiempo se detuvo, se apagaron mis sentidos y pude escuchar el sonido del silencio.
La energía recibida no tiene palabras, y el sentimiento de haber visto al señor Shiva, inundó todo mi Ser.
Sabina Ojeda






Que maravillosos relatos, muchas gracias. Om Namaha Shivaya.